jueves

La Jerarquía en el Cielo, Como en la Tierra

La jerarquía es mérito puro, en lo ya constituido como puede ser la iglesia católica como en el ámbito militar. Y también se establece en aquello que es creado o aupado por las personas, como por ejemplo en el ámbito comercial digital.

Así, como quien maneja un foro de negocios y se establece como el jefe y tiene un tren ejecutivo de asistencia, logística, técnico y demás, existe la jerarquía y de su trabajo en conjunto -aupado por un conocedor y carismático liderazgo-, se forja un equipo de trabajo.

Pero ellos no están solos. Tomemos como ejemplo al mejor foro de negocios de Hispanoamérica como lo es Forobeta. El creador y su grupo de colaboradores no podría sustentarlo sin el esfuerzo, responsabilidad, creatividad y trabajo personal de quienes se registran a ofrecer sus trabajos digitales para ganar dinero.

A ellos se les da su lugar de respeto, pero serán su ética y servicios los que les consolidarán o terminarán sacando del portal. Y cada vez que cierran un negocio y son recompensados con comentarios, suben de nivel en los llamados rangos forobeta y, mientras más avanzan, más se sienten comprometidos de aportarle mejores cosas a sus clientes.

Allí vemos que la jerarquía la establece el trabajo continuo, algo que en la iglesia católica, el mundo militar y el sector empresarial tienen en común.

 

Entendiendo a la jerarquía

El punto al que queremos llegar es que la jerarquía es la ganancia del respeto al trabajo, mismo que se suma al respeto a la vida humana y la libertad de pensamiento que se debe tener a toda persona, simplemente por el hecho de ser y hacer.

Cualquier disenso con sus acciones, tienen en las leyes las formas de dilucidarlos y/o buscar su castigo sí son investidas de actos ilegales o de mala fe y tiene a la sociedad y a la eternidad como premio cuando su accionar por la vida reflejan fe, esperanza y caridad en toda la sinonimia que podamos aplicar.

La jerarquía jamás debe ser la dominación del hombre sobre el hombre. Mucho menos sentirse en un pedestal unos y ser genuflexos otros. En lo que respecta a la igualdad, se debe pensar siempre hacia arriba y caminando a la par.

El que una persona ostente un cargo por elección popular, privada, por sus estudios académicos o rango por ascenso y las acciones u objetivos cumplidos incluso por encima del deber, no les hacen superiores ni dueños de los demás.

Respetar sus cargos y títulos es una señal de reconocimiento, disciplina y buena educación, pero nunca de sumisión y de que un lado vea a los demás por encima del hombro y los otros les vean hacia arriba como inalcanzables.

Recuerden que todos somos iguales, incluso en el respeto que dictamina el nivel de esfuerzo y el escalar de cada quien, ayudando así a que la anarquía no se presente y que las cargas de responsabilidad y acciones a ejecutar estén correctamente repartidas.

 

Rangos jerárquicos en el cielo

Sin que suene pedante, en el cielo existe la jerarquía y eso es indiscutible. Y ello no tiene por qué interpretarse como intimidante o separatista, sino el verdadero orden, ya que Dios es la muestra perfecta del orden, como encontramos en los siguientes versículos:

Génesis 1:1: El relato de la creación muestra a Dios tomando el "desorden y el vacío" (el tohu wa-bohu hebreo) y estableciendo una estructura, separando la luz de las tinieblas, las aguas de la tierra, y creando todo en un orden cronológico y lógico.

Jeremías 33:25: "Así ha dicho Yahvé: Si no permanece mi pacto con el día y la noche, y si no he dispuesto las leyes del cielo y la tierra..." Dios se presenta como el legislador que ha establecido leyes inmutables para el cosmos.

Colosenses 2:5: "Porque aunque estoy ausente en cuerpo, no obstante, en espíritu estoy con vosotros, gozándome y mirando vuestro buen orden y la firmeza de vuestra fe en Cristo." Aquí, la comunidad cristiana es elogiada por su buen orden.

Porque la teología cristiana, basándose en textos bíblicos y en escritos patrísticos (como los de Pseudo Dionisio Areopagita), postula una jerarquía celestial conocida como las nueve órdenes o coros angélicos. Estos se dividen en tres tríadas. La tríada superior está compuesta por Serafines, Querubines y Tronos, enfocados en la contemplación divina. La tríada intermedia incluye a Dominaciones, Virtudes y Potestades, encargados de gobernar el cosmos. Finalmente, la tríada inferior la componen Principados, Arcángeles y Ángeles, que actúan como mensajeros e intercesores directos con la humanidad. Esta organización refleja la perfección divina y el orden de la creación.

 

La jerarquía en la Iglesia Católica

En la Iglesia Católica Romana, la jerarquía está rígidamente definida. En la cúspide se encuentra el Papa (el Sumo Pontífice), considerado el sucesor de San Pedro y cabeza visible de la Iglesia. Le siguen los Cardenales, que eligen al Papa y sirven como sus consejeros principales.

El escalafón continúa con los Obispos (encargados de una diócesis), los Sacerdotes o presbíteros (responsables de parroquias) y, finalmente, los Diáconos, quienes asisten a los sacerdotes. Esta estructura asegura la autoridad doctrinal y la administración de los sacramentos y la feligresía a nivel global, manteniendo un orden claro y una línea de sucesión ininterrumpida.

 

El punto sobre la jerarquía

Reiteramos que, la jerarquía no es dominación del hombre sobre el hombre, sino de saber respetar a quien se ha instruido o forjado para desempeñar uno o varios cargos, siempre consciente de que requiere de todos los que le rodean, con similar preparación, para conformar equipos que hagan que un sector social público o privado funcione.

Estar en lo alto o medio del escalafón jerárquico no te hace ni perfecto ni mejor, te permite desenvolverte y sacar tu verdadera esencia, la cual amerita del componente humanístico para saber y lograr construir voluntades, como dijimos en el ejemplo sobre los creadores del foro de negocios y aquellos que voluntariamente se inscriben y procuran con su esfuerzo canalizar en forobeta ganar dinero.

Lcdo. Argenis Serrano 

martes

🩸 Perspectivas Religiosas sobre la Sangre y las Transfusiones

La sangre, al ser el símbolo de la vida, ocupa un lugar sagrado o especial en las doctrinas de varias religiones, refrendado por el hecho de que mientras que la mayoría de las grandes confesiones religiosas no se oponen a los tratamientos médicos que involucran la sangre (como análisis ya sea de VIH, VDRL, pruebas de dengue, antígeno prostático o transfusiones), una minoría significativa tiene una postura estricta de rechazo absoluto basándose en su interpretación de los textos bíblicos.

 

Los Testigos de Jehová y su postura de rechazo

Esta secta es, con diferencia, la más conocida por su firme y categórica oposición a las transfusiones de sangre, incluso en casos de emergencia o peligro inminente de muerte. Esta postura no se aplica a los exámenes de sangre rutinarios realizados en laboratorios en merida y el resto del país, pero sí a cualquier procedimiento que implique introducir sangre entera o sus componentes principales en el cuerpo.

El rechazo se basa en una interpretación literal de varios pasajes bíblicos que, según su doctrina, prohíben el "consumo" de la sangre. Argumentan que recibir una transfusión es equivalente a "comer" sangre y, por lo tanto, viola un mandato divino. Los textos clave que citan incluyen:

Génesis 9:4: "Solo carne con su alma —su sangre— no deben comer."

Levítico 17:10, 11 y 14: Donde se establece que "el alma de toda clase de carne es su sangre" y que quien la coma será "eliminado de entre su pueblo".

Hechos 15:28, 29: Donde se ordena a los cristianos "que se abstengan [...] de la sangre" y de "animales estrangulados".

 

Implicaciones médicas

A pesar de su rechazo a las transfusiones, los Testigos de Jehová sí buscan atención médica y son pioneros en el desarrollo y promoción de la Medicina y Cirugía Sin Sangre (MCC), que utiliza técnicas avanzadas para minimizar la pérdida de sangre, estimular la producción de glóbulos rojos del paciente (con medicamentos) y emplear soluciones no sanguíneas, con una especie de albúmina sintética que no siempre tiene  a mano, en especial en las ciudades suburbanas o pueblos, dificultando a los médicos la pronta atención.

Y es que en cuanto a las fracciones menores de la sangre (como la albúmina, inmunoglobulinas o factores de coagulación), la decisión se deja a la conciencia personal de cada miembro, ya que no son consideradas por la organización como un "componente principal" en la misma categoría que el plasma o los glóbulos rojos.

 

La perspectiva de la Iglesia Católica sobre la sangre: Un acto de caridad

La Iglesia Católica adopta una posición que respalda plenamente las transfusiones y la donación de sangre, viéndolas como un acto de caridad y amor al prójimo, otorgándole así el valor supremo de la vida de los unos a los otros.

Para la doctrina católica, la vida humana es un don sagrado que debe ser protegido y preservado con todos los medios moralmente lícitos. El Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) y las enseñanzas papales sobre bioética y moral médica afirman que, dado que la transfusión de sangre es un tratamiento vital que salva vidas lícito y que a menudo resulta un imperativo moral.

El principio de totalidad: La doctrina católica permite el uso de recursos que, aunque afecten una parte del cuerpo, son necesarios para preservar la vida o la salud del conjunto del organismo.

Donación: Caridad fraterna

La donación de sangre y la donación de órganos son consideradas por el Magisterio católico como una de las expresiones más altas de la caridad y la solidaridad humana.

El Papa Francisco y San Juan Pablo II han elogiado explícitamente la donación, refiriéndose a ella como una manifestación de amor que imita el sacrificio de Cristo. En este contexto, no existe ninguna prohibición o restricción bíblica o canónica que impida a los católicos recibir o donar sangre.

Las citas del Antiguo Testamento sobre abstenerse de la sangre (como alimento) son interpretadas en el Nuevo Testamento como preceptos rituales que perdieron su obligatoriedad con la Nueva Alianza y el sacrificio de Jesús.

 

Otras religiones

La gran mayoría de las religiones principales a nivel mundial, incluyendo el Islam, el Judaísmo, el Budismo y las principales ramas del Protestantismo (como Metodistas, Bautistas, Luteranos, etc.), no tienen prohibiciones religiosas contra las transfusiones de sangre.

El Islam en su ley islámica (Sharia) prioriza la preservación de la vida. Si un tratamiento (incluida la transfusión) es necesario para salvar una vida y no hay alternativas adecuadas, es permitido y obligatorio.

En el Judaísmo al igual que en el Islam, el principio de Pikuach Nefesh (salvar una vida) anula casi todas las leyes rituales. La transfusión es permitida y vista como un acto de salvación vital.

Por ende, el debate médico-religioso sobre la sangre y las transfusiones se centra casi exclusivamente en la doctrina de los Testigos de Jehová, mientras que la Iglesia Católica y la mayoría de las demás confesiones apoyan activamente o permiten estos procedimientos como medios legítimos para preservar el don sagrado de la vida.

Lcdo. Argenis Serrano 

lunes

La frase de Cantinflas en "El Padrecito", que une y desune a católicos y protestantes

En la película "El Padrecito" de Cantinflas, él dice estas líneas: "No es el cuerpo el que muere, es el alma que empieza a vivir".  Como católico, la defiendo y, en algún momento algunos evangélicos de la línea del protestantismo me han llegado a decir que eso no es así, que en La Biblia lo dice distinto, que no toma vida el alma. Por ello, busqué material que refrendase y/o desmintiese de manera total o disgregada a ambas partes o crease puntos de encuentro. 

Y desde todo punto de vista esta es una reflexión o sentencia excelente que toca el núcleo de la creencia cristiana sobre la vida después de la muerte, y la razón por la que existen distintas interpretaciones entre católicos y protestantes (y dentro de los mismos protestantes).

La frase de Cantinflas, "No es el cuerpo el que muere, es el alma que empieza a vivir", es una expresión poética y teológica que refleja de manera general la doctrina católica y gran parte de la protestante tradicional sobre el estado del alma inmediatamente después de la muerte.

Sin ánimo de sesgos o beneficiar a un lado por encima del otro, dejo este material que refrenda y/o desmiente esta idea desde la perspectiva bíblica, buscando también los puntos de encuentro; quede en cada quien el refutar o apoyar esa inmortal frase del Cantinflas cuando interpretó al “Padre Sebas”.

cantinflas
 

Material que refrenda (El alma continúa consciente inmediatamente)

La frase de Cantinflas está alineada con la creencia en la inmortalidad del alma individual que, al morir, se separa del cuerpo y entra en un estado consciente de existencia ("empieza a vivir" plenamente en la presencia de Dios o separada de Él).

Argumentos bíblicos de la consciencia inmediata:

2 Corintios 5:8 (El Creyente): El apóstol Pablo dice: "Pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor." Esto sugiere que, para el creyente, la muerte del cuerpo es un paso inmediato a la presencia consciente de Cristo.

Filipenses 1:23 (El Deseo de Pablo): Pablo expresa: "Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor." Nuevamente, "partir" (morir) se equipara a un estado de estar activamente "con Cristo".

Lucas 23:43 (El Ladrón en la Cruz): Jesús le dice al ladrón arrepentido: "De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso." La promesa es de un estado consciente y bendecido el mismo día de la muerte.

La Parábola de Lázaro y el Rico (Lucas 16:19-31): Aunque es una parábola, describe a un hombre pobre y uno rico inmediatamente después de la muerte, cada uno en un lugar consciente, sufriendo o descansando.

Punto de Vista: La muerte física (el cuerpo muere) es el evento que libera al alma/espíritu para una existencia consciente y activa en un "estado intermedio" hasta la resurrección final.

 

Material que desmiente (La muerte como "sueño" o inconsciencia)

Algunos protestantes, particularmente grupos como los Adventistas del Séptimo Día o los Testigos de Jehová, citan versículos que describen la muerte como un "sueño" o que indican la inconsciencia de los muertos. Argumentan que el alma no es intrínsecamente inmortal de forma independiente.

Argumentos bíblicos de inconsciencia/sueño:

Juan 11:11-14 (Lázaro): Jesús se refiere a la muerte de Lázaro como un "sueño": "Nuestro amigo Lázaro duerme; más voy para despertarle... Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; pero ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño."

Eclesiastés 9:5: "Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más recompensa; porque su memoria es puesta en olvido."

Salmo 146:4: "Pues sale su aliento, y vuelve a la tierra; en ese mismo día perecen sus pensamientos."

Ezequiel 18:4: "El alma que pecare, esa morirá." Esto refuta la noción de la inmortalidad inherente del alma.

Punto de Vista: Para estos grupos, la frase de Cantinflas no es exacta porque, al morir, la persona entra en un estado de inconsciencia total (el alma/espíritu permanece inactivo) y el "vivir" no comienza sino hasta la resurrección de los muertos, cuando Dios crea una nueva persona o un cuerpo nuevo y les devuelve la consciencia.

 

Puntos de encuentro teológicos, enlazados por el libreto de Cantinflas

A pesar de las diferencias sobre el estado inmediato (consciente o dormido), ambas posturas cristianas coinciden en los aspectos más importantes:

La Muerte Física no es el Final: Ambas partes concuerdan con la idea central de la frase: el final del cuerpo no es el final de la existencia. La vida continúa a través del espíritu/alma.

La Esperanza es la Resurrección del Cuerpo: Tanto católicos como protestantes esperan la Resurrección Final (como se describe en 1 Corintios 15), donde el alma se reunirá con un cuerpo glorificado (transformado, como el de Cristo) para vivir la eternidad. La existencia definitiva y perfecta no es un espíritu sin cuerpo, sino una persona completa (cuerpo y alma/espíritu).

Victoria sobre la Muerte: La muerte no tiene la última palabra gracias a Jesús (Juan 11:25-26).

Como podemos ver, la frase de Cantinflas, "No es el cuerpo el que muere, es el alma que empieza a vivir", es un resumen teológico válido para quienes creen en un estado consciente inmediatamente después de la muerte (la mayoría de católicos y protestantes tradicionales). Sin embargo, es refutada por los protestantes que interpretan la muerte bíblica como un "sueño" o inconsciencia total hasta la resurrección.

El punto de encuentro es que el destino eterno de la persona depende de su fe en vida, y la esperanza final es la resurrección, donde la persona vivirá en un cuerpo perfecto.

Y, tengamos presente que, ante Dios, está la vida eterna. Por lo que, mientras tengamos este cuerpo físico, debemos cumplir sus mandamientos y hacer méritos de manera natural y humanista (“amaos los unos a los otros”), para que esa vida perdurable a los pies del Padre, se dé.

Lcdo. Argenis Serrano 

viernes

El Adviento (Domingo de Gaudete)

Un llamado a la alegría en la espera

El Tercer Domingo de Adviento ocupa un lugar único y especial en el calendario litúrgico católico. Conocido como el "Domingo de Gaudete" o "Domingo de la Alegría", marca un punto de inflexión en el tiempo de preparación de la Navidad, aligerando el tono penitencial del Adviento con un mensaje claro de regocijo.

El término Gaudete proviene del latín y significa precisamente "regocíjense" o "alégrense", tomado de la antífona de entrada de la Misa, que cita el pasaje de la Carta de San Pablo a los Filipenses: “Regocíjense siempre en el Señor. Insisto: ¡Regocíjense! El Señor está cerca” (Filipenses 4:4-5).

Este domingo de Gaudete actúa como un faro de esperanza a mitad del camino de Adviento, recordando a los fieles que la meta de la espera—el nacimiento de Jesús—está inminentemente cerca.

domingo de gaudete
 

El sentido del color rosado 

La manifestación más visible de este día domingo de Gaudete es el uso del color rosado en la liturgia. Durante el Adviento, el color de las vestiduras sacerdotales es el morado o violeta, simbolizando la preparación, la penitencia y la sobriedad.

Sin embargo, el Domingo de Gaudete permite el uso del rosado, que representa un color intermedio: una pausa jubilosa en la penitencia.

Este color más suave significa la alegría que comienza a vislumbrarse ante la cercanía del Salvador. De manera coherente, en la Corona de Adviento, la tercera vela que se enciende es tradicionalmente de color rosado, marcando el momento del júbilo y la proximidad del gozo navideño.

 

El adviento: Raíces históricas y práctica del domingo de gaudete

Históricamente, el Adviento era un periodo de ayuno estricto, similar a la Cuaresma (de hecho, en algunos lugares se le llamó "Cuaresma de San Martín"). Con el tiempo, la Iglesia suavizó las prácticas penitenciales, pero mantuvo ciertas características. El Domingo de Gaudete, al igual que el Domingo Laetare de Cuaresma, se estableció como un día de alivio y ánimo.

Además de las vestiduras, este domingo permite a las iglesias embellecerse con flores y usar el órgano con más libertad, elementos que están restringidos durante el resto del Adviento. Más allá de lo litúrgico, el Domingo de Gaudete es un llamado a la conversión personal. La alegría que se celebra no es superficial, sino el profundo gozo espiritual que brota al acoger a Cristo como Salvador y reconocer que Él viene a liberar del pecado y a establecer su Reino de Paz.

El mensaje de San Juan Bautista, cuyas lecturas a menudo resuenan en este domingo, nos exhorta a allanar el camino del Señor con humildad y fe.

Lcdo. Argenis Serrano 

jueves

Explicando el por qué El Vaticano pide que no le digamos a la Virgen María “Corredentora”

La maternidad de María y la singularidad de la redención de Cristo

Históricamente, el título de «Corredentora» para referirse a la Virgen María emergió en el siglo XV, a menudo como una expresión de afecto y una forma de honrar los profundos dolores que experimentó la Madre de Jesús al pie de la Cruz en el Calvario. Líderes de la Iglesia, incluidos Papas como Pío XI y San Juan Pablo II, han utilizado el término en un sentido poético para destacar la íntima y única unión de María con la Pasión redentora de su Hijo. No obstante, es crucial notar que, a pesar de su uso devocional, la Iglesia ha mantenido una reserva sistemática y se ha abstenido de elevar este título a la categoría de dogma o enseñanza esencial.

Virgen María


Precisión teológica y el riesgo de confusión

La cautela de la Iglesia se fundamenta en la necesidad de salvaguardar la unicidad e infinitud de la obra de Jesucristo. El prefijo "co-" en "Corredentora" implica una asociación, que, si no se explica con extremada precisión, puede llevar a una interpretación errónea y peligrosa. Podría sugerir, equivocadamente, que María proporcionó una contribución esencial o complementaria de la que la obra de Cristo, por sí sola, carecía.

Este riesgo es teológicamente significativo porque podría involuntariamente diluir el núcleo cristocéntrico del Evangelio. La Sagrada Escritura es clara y enfática: toda bendición y salvación provienen únicamente de Jesucristo.

 

La centralidad irreemplazable de Cristo

La razón principal de la gran reserva de la Iglesia es la preservación de la doctrina fundamental sobre Jesucristo como único Redentor y Mediador. La Biblia lo afirma de manera inequívoca:

  • "En ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hechos 4:12).
  • "Hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre" (1 Timoteo 2:5).

El sacrificio de Cristo en la Cruz es perfecto, completo y suficiente por sí mismo, sin necesidad de que ninguna criatura, por noble que sea, le añada algo (Hebreos 10:14).

 

La participación subordinada de María

El papel de María, aunque es el más íntimo y singular de todas las criaturas, es siempre subordinado y derivado. Ella es la principal entre los redimidos, recibiendo primero la plenitud de la redención por los méritos de su Hijo. Su cooperación, como la describió San Juan Pablo II, abarca la obra salvífica, pero emana enteramente de Cristo, nunca a la par con Él en igualdad. Ella es intercesora y discípula ejemplar, cuya obediencia culmina en la invitación: "Haced lo que él os diga" (Juan 2:5).

El Concilio Vaticano II omitió deliberadamente el título de Corredentora de su documento clave (Lumen Gentium) por cautela dogmática y claridad pastoral, buscando evitar cualquier apariencia de que la devoción mariana pudiera opacar la centralidad de Cristo. Como advirtió el Cardenal Joseph Ratzinger (Benedicto XVI), el término se "aleja demasiado del lenguaje de la Sagrada Escritura" y puede oscurecer que "todo proviene de Él [Cristo]". Afirmar esto es vital para asegurar que el amor por la Madre nos conduzca siempre más profundamente al misterio de su Hijo.

 

Una explicación sencilla

Imaginen que la Redención es como la construcción de una casa perfecta 🏠. Jesucristo es el Arquitecto y el Constructor que, con su vida y su sacrificio en la Cruz, puso la última piedra y completó la obra al 100%. La casa está lista, es perfecta e inhabitable. María, por su parte, es como la Madre que ayuda a mantener esa casa, la embellece con flores y se asegura de que todos sus hijos puedan entrar y sentirse cómodos en ella; ella participa en la aplicación y la comodidad de la obra, pero no puso ninguna viga ni un solo ladrillo esencial que el Constructor olvidara.

La labor de María es importantísima y única, pero la capacidad de la casa para salvar y albergar proviene solamente del Constructor original, Jesucristo. Esto no quita valor a María, sino que garantiza que la obra de su Hijo es perfecta y completa y que ella misma se benefició primero de esa obra.

Lcdo. Argenis Serrano 

Entradas populares