viernes

Dirigir una Organización Bajo Principios Éticos y Espirituales

Parece mentira pero el dirigir una organización bajo principios éticos y espirituales profundos sin caer en el sectarismo, aislamiento comercial o la dependencia de modelos de financiamiento cuestionables es uno de los mayores desafíos del liderazgo contemporáneo porque es la lucha contra el entorno inmediato, los parásitos sociales e incluso, contra uno mismo (las tentaciones pues).

De allí que el verdadero reto para una persona de fe, de buena familia y con sanas aspiraciones en la vida, radica en integrar la trascendencia con la transparencia y la firmeza moral con las maneras de abrirse al mercado global, procurando una gobernanza de bienestar corporativo (corporate wellness), abierta al mundo y financieramente sana.

dirigir una organización bajo principios éticos y espirituales
 

Dirigir una organización bajo principios éticos y espirituales: Ética trascendente, no dogmática

Para que una corporación opere con rectitud basada en preceptos religiosos (o al menos, mantenerse en franca correlación con su fe y su asistencia a misa y/u otras formas de actuación devocional) sin volverse un ente cerrado o gregario, dicha corporación debe traducir los dogmas teológicos en valores universales de mercado.

De la regla al principio: En lugar de imponer rituales o códigos de conducta doctrinarios estrictos que aíslen a la empresa de un ecosistema diverso, los preceptos religiosos deben manifestarse como alta integridad: justicia salarial, veracidad absoluta en los contratos, calidad real del producto y responsabilidad ambiental y sociocultural.

Inclusión vs. segregación: Una empresa gregaria contrata y hace negocios únicamente con quienes comparten su fe. Pero una corporación recta y abierta busca la excelencia y entiende que la espiritualidad del negocio se demuestra en el trato justo al proveedor o empleado, independientemente de sus creencias personales. La diversidad en el equipo previene el pensamiento de grupo (groupthink) y la insularidad.

 

Innovación y competitividad

Cumplir con preceptos morales no significa gestionar la empresa con estructuras arcaicas o rechazar la modernidad, ya que el aislamiento comercial suele ser el primer paso hacia la obsolescencia.

Simbiosis con el mercado global: La corporación debe competir bajo las reglas del mercado: eficiencia, innovación tecnológica, estrategias de SEO, marketing digital y adaptabilidad. La rectitud no es una excusa para la mediocridad operativa ni la improvisación desorganizada; al contrario, la ética exige que el servicio o producto ofrecido sea el mejor posible.

Diálogo secular: La comunicación corporativa debe hablar el lenguaje del mundo y la misión inspirada en la fe se traduce de cara al público como Responsabilidad Social Empresarial (RSE) genuina y sostenible, evitando el proselitismo o “apariencias para las fotos de redes sociales” que ahuyenta a clientes y aliados comerciales de otros horizontes.

 

Dirigir una organización bajo principios éticos y espirituales: Autonomía financiera

El punto más crítico para evitar las dinámicas de financiamiento "por debajo de cuerda" —comunes en estructuras religiosas que dependen de dádivas, diezmos coercitivos o capitales de origen poco claro como los protestantes y mormones— es mantener una independencia económica absoluta basada en el valor real.

Mientras que las estructuras opacas y sectarias suelen subsistir gracias a donaciones, subsidios ideológicos o aportes comunitarios obtenidos bajo presión moral, la corporación recta se fundamenta en capital de riesgo legítimo, ventas reales de bienes o servicios y créditos bancarios transparentes.

En paralelo, frente a las contabilidades internas laxas y los flujos de caja ocultos propios de ciertos esquemas, la gobernanza recta exige auditorías externas rigurosas y la creación de comités de cumplimiento (compliance) que demuestren que el dirigir una organización bajo principios éticos y espirituales sí da resultados, es viable, cohabita perfectamente con el mundo de hoy.

En este modelo, el dinero no es un fin político o de expansión dogmática, sino el resultado natural de generar valor para la sociedad.

 

Mecanismos de blindaje financiero

Cumplimiento (Compliance) de Tercera Generación: Implementar políticas estrictas de prevención de lavado de dinero y origen de fondos.

Todo dinero que entra a la corporación debe provenir de transacciones comerciales legítimas y rastreables, rechazando aportes "filantrópicos o convenencieros o de extorsión que no se denuncia", que busquen comprar influencia o deducir impuestos de manera fraudulenta.

Rechazo al subsidio ideológico: Las iglesias o entidades filantrópicas cerradas suelen sobrevivir gracias al flujo de capitales cruzados de sus redes de influencia (demostrando que verdaderos seguidores del Señor, no son).

Una corporación recta se sostiene porque el mercado valida su propuesta y si un producto no se vende, la empresa se reestructura; no se mantiene a flote artificialmente con dinero de agendas externas o bajando la calidad de manera soterrada.

Transparencia radical: Publicar balances y someterse a auditorías por firmas privadas certificadas demuestra rectitud y rompe cualquier sospecha de contabilidad paralela o dinámicas de triangulación financiera.

 

El éxito de la integridad al dirigir una organización bajo principios éticos y espirituales

Dirigir con rectitud y preceptos espirituales no requiere construir un monasterio corporativo ni operar en la sombra financiera, mucho menos alardear o sofocar a las personas para que emulen su ejemplo; básicamente es hacer y que la gente perciba naturalmente que un bien o servicio proviene de una organización con determinaciones bien fuertes, superiores a cualquier “misión y visión corporativa” (para que vean el grado de compromiso con su fe y valores personales). Requiere, por el contrario, poner los valores a la luz pública.

Cuando una empresa demuestra que la honestidad radical, el trato justo y el cumplimiento de la ley son la base de su rentabilidad, no necesita recurrir a financiamientos ocultos e inmediatamente y mientras se mantenga constante en dicha convicción y forma de hacer las cosas, se convierte en un actor respetado, competitivo y verdaderamente libre en el mercado global.

Lcdo. Argenis Serrano 

jueves

Oración del Buen Humor (¿Santo Tomás Moro?)

 


Concédeme, Señor, una buena digestión,

y también algo que digerir.

 

Concédeme la salud del cuerpo,

con el buen humor necesario para mantenerla.

 

Dame, Señor, un alma santa que sepa aprovechar

lo que es bueno y puro, para que no se asuste ante

el pecado, sino que encuentre el modo de poner

las cosas de nuevo en orden.

 

Concédeme un alma que no conozca el aburrimiento,

las murmuraciones, los suspiros y los lamentos y no

permitas que sufra excesivamente por ese ser tan

dominante que se llama: YO.

 

Dame, Señor, el sentido del humor.

Concédeme la gracia de comprender las bromas,

para que conozca en la vida un poco de alegría y

pueda comunicársela a los demás.

 

Sobre Santo Tomás Moro

Santo Tomás Moro fue un destacado político y escritor del siglo XVI, conocido por su sabiduría y su sentido del humor incluso en momentos difíciles. La oración acá plasmada refleja su creencia en la importancia del humor como una herramienta espiritual que ayuda a mantener una perspectiva equilibrada y positiva en la vida.

Con el transcurrir de los siglos esta oración se ha vuelto popular entre aquellos que buscan mantener una actitud alegre y optimista incluso en tiempos de adversidad.

El Papa Francisco mencionó que rezaba esta oración diariamente, destacando su valor para mantener un espíritu alegre y la capacidad de reírse de uno mismo. Según él, el sentido del humor es esencial para la salud espiritual y emocional y ayuda a irradiar alegría a quienes nos rodean.

Úsese pues como una excelente opción para quienes buscan infundir felicidad y bienestar en su vida diaria, recordando la importancia de la alegría y el humor en la espiritualidad.

Aclaratoria: La oración no fue escrita por el santo y canciller inglés del siglo XVI, su verdadero autor fue un joven aviador británico llamado Thomas Michael Webb en 1913 (cuando tenía poco más de veinte años) antes de fallecer en la Primera Guerra Mundial. 

La confusión se originó porque el texto se grabó en una placa en la catedral de Chester (Inglaterra) y, posteriormente, se popularizó en folletos católicos devocionales durante el siglo XX, donde terminó confundiéndose el nombre del autor original (Thomas) con el de Thomas More (Tomás Moro), debido a que este último era sumamente conocido precisamente por su agudo ingenio y buen humor.

 

¿Tiene aprobación o validez eclesiástica?

No tiene un Imprimatur formal como texto de Tomás Moro: Las autoridades de la Iglesia y los historiadores católicos (incluyendo a los estudiosos de la obra de Santo Tomás Moro) han aclarado repetidamente que el texto es apócrifo respecto al santo. Por ende, no existe una aprobación oficial que valide esa autoría.

Pero, aunque la autoría es errónea, el contenido de la oración es doctrinalmente inofensivo, profundamente evangélico en su espíritu de alegría y ha sido citado positivamente por numerosas autoridades eclesiásticas, especialmente como ya citamos, por el Papa Francisco, que reconoció su valor espiritual a pesar de la conocida confusión sobre su origen histórico.

Así que pueden rezarla y difundirla con total tranquilidad y libertad espiritual, pero sabiendo que históricamente pertenece a un joven soldado del siglo XX y no a la pluma del santo de Chelsea.

Lcdo. Argenis Serrano 

domingo

Ser Buenos en Redes Sociales

Parece una ironía que algo tan elemental como el ser bueno en la vida real, deba ser conminado a replicarse en la vida virtual; porque en ocasiones, la seguridad de la distancia geográfica, leyes o anonimato, entre otras modificaciones tecnológicas, permiten a las personas sacar un tanto de su oscuridad “dizque para nivelar”. Pero el ser buenos en redes sociales es un llamado también a propagar esa manera de ser, convicción y fe que se tiene.

¿Acaso Dios no lo ve todo?, ¿Es que sin la supervisión de tus padres que tan bien te criaron, eres otro ser?, ¿Necesitas sacar esa negatividad con esa relativa seguridad que posees desde un dispositivo, sea en un foro, web, una app de comunicación como https://telegram.org/ para sentirte mejor?

La oración, fe, serenidad, civismo, respeto al derecho ajeno, deberían de conminarte a buscar otras formas de drenar el stress que se te hace negatividad. No te puedes excusar o escudar en un teléfono o PC, para hacer daño a un desconocido, solo porque tú también lo eres para esa persona. Todo se devuelve.

ser buenos en redes sociales
 

El ranking del alma: Buscando la comunidad verdadera en la era digital

En la actualidad, el ser humano navega en un océano infinito de bytes y frecuencias. Si echamos un vistazo a plataformas de descubrimiento web como Telegram Channels Link, nos daremos cuenta de una realidad innegable: estamos obsesionados con conectar. Millones de usuarios revisan diariamente las listas de top telegram channels, buscando obsesivamente el grupo perfecto, ser buenos en redes sociales, la comunidad ideal sobre finanzas, pasatiempos, memes o noticias que llene sus espacios de ocio o sus necesidades intelectuales o meter cizaña (creyendo que por ser un espacio libre, no será castigado).

Deseamos pertenecer y por ende queremos suscribirnos a fuentes que alimenten nuestras mentes. Sin embargo, detrás de este comportamiento tecnológico se esconde una verdad espiritual mucho más profunda: un grito del alma que busca el "Canal Mayor", aquel que no se mide en suscriptores ni en visualizaciones mensuales.

Ese canal que escudriñamos hasta hallarlo en el gran mar de Canales Telegram de Telegram Channels Link, es el que permita drenar aquello que nos frustra o esos oscuros divertimentos que convierten a alguien en un comicastro que termina siendo presa de sí mismo.

 

El peligro de no ser buenos en redes sociales

Cuando exploramos los directorios digitales, es fácil perderse en lo que el mundo considera "popular" o "exitoso". El ranking del mundo suele premiar lo inmediato, lo que entretiene superficialmente o lo que promete riquezas rápidas.

Pero las Escrituras ya nos advertían sobre seguir a las multitudes ciegas. En Mateo 7:13 se nos recuerda: “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella”.

El buscador digital promedio se une a decenas de canales buscando saciar una sed interior que no es siempre aquella de ser buenos en redes sociales (con el respeto a los millones que sí lo son), sólo para terminar con el teléfono lleno de notificaciones ruidosas y el corazón igual de vacío.

La tecnología, de manera somera, nos demuestra que las herramientas de difusión son maravillosas, pero si la fuente a la que nos vinculamos no es el Espíritu, terminaremos sufriendo de una "infoxicación" del alma.

 

Una suscripción eterna

Dios no compite en los rankings de los directorios de internet, pero su invitación sigue abierta en el buscador de la conciencia humana y el ser bueno en redes sociales se conecta directamente a ser bueno en redes sociales, ya que no estás creando un espacio para vaciar tus malos augurios; el medio no te exime de ser una buena persona y un buen hijo de Dios.

A diferencia de las comunidades digitales que hoy están de moda y mañana quedan en el olvido, la comunión con lo divino ofrece un acceso directo y privado sin intermediarios.

Nuestra labor como creyentes en esta era no es aislarnos de la tecnología, sino aprender a discernir. Utilicemos los directorios, webs, redes sociales, foros, blogs, audios y videos, podcast y demás beneficios de esta era que coincide con nuestras vidas para encontrar aquello que edifica.

Al final del día, cuando apaguemos las pantallas y silencie el eco de las notificaciones, la pregunta crucial no será a cuántos canales de Telegram nos unimos hoy, sino que por el hecho de ser buenos en redes sociales, nuestro nombre está inscrito en el único libro que verdaderamente importa.

Busquemos primero el Reino, y el verdadero contenido que alimenta el alma nos será dado por añadidura.

Lcdo. Argenis Serrano 

lunes

Estado Laico: El guardián de la pluralidad y el límite del poder

En el debate político contemporáneo, el concepto de Estado Laico suele ser objeto de malentendidos. Con frecuencia se le confunde erróneamente con el ateísmo de Estado o con una persecución hacia lo sagrado.

Su verdadera esencia es radicalmente distinta: el laicismo no busca erradicar la religión, sino garantizar que el poder político permanezca neutral ante todas las creencias, permitiendo la coexistencia pacífica en una sociedad diversa.

Un Estado Laico es, por definición, un marco de convivencia cuyo objetivo primordial es asegurar la libertad de conciencia, lo que implica que cada ciudadano tiene el derecho fundamental de profesar la fe que elija, cambiar de religión o de igual manera optar por no seguir ninguna. Para que esta libertad sea real, las instituciones públicas deben mantener una distancia prudencial de los dogmas. Cuando la religión y el aparato estatal se fusionan, el privilegio de unos se convierte automáticamente en la discriminación o exclusión de otros.

Por lo tanto, la laicidad es la garantía de que el Estado pertenece a todos, sin importar cómo conciban la trascendencia o el plano espiritual.

estado laico
 

La dimensión humana del funcionario: fe personal vs. deber público

Una de las tensiones más complejas del Estado Laico se vive en el ejercicio de la función pública. ¿Debe un funcionario despojarse por completo de sus convicciones al asumir un cargo? La respuesta corta es no. Quien trabaja para el Estado no pierde sus derechos fundamentales ni su dimensión humana.

Para entender este equilibrio, es crucial trazar una línea clara entre lo que pertenece a la libertad individual y lo que compete al ejercicio de la autoridad:

Lo que SÍ puede hacer

Un funcionario público está plenamente facultado para vivir su fe de manera personal. Tiene derecho a rezar en sus espacios privados o momentos de descanso, portar símbolos religiosos, exhibir imágenes en su escritorio de trabajo o incluso invitar cordialmente a otros a orar, siempre y cuando esto no constituya un acto de coacción, acoso laboral o alteración del servicio público. La fe no se confisca en la puerta de una oficina gubernamental.

Lo que NO puede hacer

El límite infranqueable surge cuando ese funcionario debe tomar decisiones, dictar sentencias o aplicar políticas públicas. Un servidor público jamás puede legislar, gobernar o administrar justicia basado en los dogmas de su fe.

El principio clave: Al firmar un decreto, gestionar un presupuesto o aplicar una ley, el funcionario representa a toda la colectividad, no a su iglesia.

Si un gobernante decidiera el destino de los recursos públicos o restringiera derechos ciudadanos guiado por sus escrituras sagradas, rompería el pacto republicano. Las leyes de una democracia se argumentan y justifican mediante la razón, los derechos humanos y la Constitución, nunca a través del dogma.

Entiéndase pues que el Estado Laico protege la oración del funcionario, pero blinda al ciudadano de las consecuencias de esa fe en la estructura legal. Esa sutil pero firme frontera es lo que sostiene la salud de una democracia plural.

Ningún diputado, concejal, gobernador, Presidente o Rey puede prohibirle o cuestionarle a un funcionario que se persigne y bendiga desde el podio. Pero sí si dice que esa ley es proveniente de una orden divina.

Lcdo. Argenis Serrano 

domingo

Oración del Trisagio

El Trisagio es una oración católica en honor a la Santísima Trinidad que alaba a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, repitiendo la palabra “Santo” tres veces y expresando adoración, contrición y alabanza.

Trisagio

Invocación inicial:

Bendita sea la Santa e indivisible Trinidad, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Abrid, Señor, mis labios.

Y mi voz pronunciará vuestra alabanza.

Dios mío, mi defensa te encomiendo.

Señor, a mi socorro acude presto.

Gloria sea dada al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Acto de contrición:

Amorosísimo Dios, uno y Trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en quien creo, en quien espero, a quien amo con todo mi corazón, cuerpo y alma, sentidos y potencias; me pesa, Trinidad Santísima, de haberos ofendido sólo por ser Vos quien sois. Propongo y os doy palabra de nunca más ofenderos y de morir antes que pecar; espero en vuestra suma bondad y misericordia infinita que me habréis de perdonar todos mis pecados y me daréis gracia para perseverar en un verdadero amor y devoción a vuestra siempre amabilísima Trinidad. Amén.

 

Himno de alabanza:

Tu, luz perenne, Unidad Santísima Trinidad. Y en la tarde, ¡oh sumo bien!, que allá en el cielo también, gloria, alabanza y honor. Amén.

“Santo, Santo, Santo eres en verdad, Señor Dios de los Ejércitos, Rey del Universo; llenos están los cielos y la tierra de la majestad de Tu Gloria. Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén”.

 

Oración de ofrecimiento y alabanza:

A Ti, Dios Padre ingénito; a Ti, Hijo unigénito; a Ti, Espíritu Santo paráclito, santa e indivisible Trinidad, de todo corazón te confesamos, alabamos y bendecimos; a Ti se dé gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Adoremos al Dios de las alturas.

Alabémosle en la tierra todas sus criaturas.

Amabilísimo Señor, Dios Uno y Trino, dadnos continuamente vuestra gracia, vuestra caridad y la comunicación de Vos para que en tiempo y eternidad os amemos y glorifiquemos, Padre, Hijo y Espíritu Santo, una deidad, por infinitos siglos de los siglos. Amén.

 

Repetición del Trisagio:

Se recita el Padre Nuestro, el Ave María y luego nueve veces:

Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los Ejércitos, llenos están los cielos y la tierra de tu gloria. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Por los siglos de los siglos. Amén.

Este ciclo se repite tres veces, ofreciendo adoración completa a la Santísima Trinidad.

Recop.: Lcdo. Argenis Serrano 

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