lunes

Estado Laico: El guardián de la pluralidad y el límite del poder

En el debate político contemporáneo, el concepto de Estado Laico suele ser objeto de malentendidos. Con frecuencia se le confunde erróneamente con el ateísmo de Estado o con una persecución hacia lo sagrado.

Su verdadera esencia es radicalmente distinta: el laicismo no busca erradicar la religión, sino garantizar que el poder político permanezca neutral ante todas las creencias, permitiendo la coexistencia pacífica en una sociedad diversa.

Un Estado Laico es, por definición, un marco de convivencia cuyo objetivo primordial es asegurar la libertad de conciencia, lo que implica que cada ciudadano tiene el derecho fundamental de profesar la fe que elija, cambiar de religión o de igual manera optar por no seguir ninguna. Para que esta libertad sea real, las instituciones públicas deben mantener una distancia prudencial de los dogmas. Cuando la religión y el aparato estatal se fusionan, el privilegio de unos se convierte automáticamente en la discriminación o exclusión de otros.

Por lo tanto, la laicidad es la garantía de que el Estado pertenece a todos, sin importar cómo conciban la trascendencia o el plano espiritual.

estado laico
 

La dimensión humana del funcionario: fe personal vs. deber público

Una de las tensiones más complejas del Estado Laico se vive en el ejercicio de la función pública. ¿Debe un funcionario despojarse por completo de sus convicciones al asumir un cargo? La respuesta corta es no. Quien trabaja para el Estado no pierde sus derechos fundamentales ni su dimensión humana.

Para entender este equilibrio, es crucial trazar una línea clara entre lo que pertenece a la libertad individual y lo que compete al ejercicio de la autoridad:

Lo que SÍ puede hacer

Un funcionario público está plenamente facultado para vivir su fe de manera personal. Tiene derecho a rezar en sus espacios privados o momentos de descanso, portar símbolos religiosos, exhibir imágenes en su escritorio de trabajo o incluso invitar cordialmente a otros a orar, siempre y cuando esto no constituya un acto de coacción, acoso laboral o alteración del servicio público. La fe no se confisca en la puerta de una oficina gubernamental.

Lo que NO puede hacer

El límite infranqueable surge cuando ese funcionario debe tomar decisiones, dictar sentencias o aplicar políticas públicas. Un servidor público jamás puede legislar, gobernar o administrar justicia basado en los dogmas de su fe.

El principio clave: Al firmar un decreto, gestionar un presupuesto o aplicar una ley, el funcionario representa a toda la colectividad, no a su iglesia.

Si un gobernante decidiera el destino de los recursos públicos o restringiera derechos ciudadanos guiado por sus escrituras sagradas, rompería el pacto republicano. Las leyes de una democracia se argumentan y justifican mediante la razón, los derechos humanos y la Constitución, nunca a través del dogma.

Entiéndase pues que el Estado Laico protege la oración del funcionario, pero blinda al ciudadano de las consecuencias de esa fe en la estructura legal. Esa sutil pero firme frontera es lo que sostiene la salud de una democracia plural.

Ningún diputado, concejal, gobernador, Presidente o Rey puede prohibirle o cuestionarle a un funcionario que se persigne y bendiga desde el podio. Pero sí si dice que esa ley es proveniente de una orden divina.

Lcdo. Argenis Serrano 

domingo

Oración del Trisagio

El Trisagio es una oración católica en honor a la Santísima Trinidad que alaba a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, repitiendo la palabra “Santo” tres veces y expresando adoración, contrición y alabanza.

Trisagio

Invocación inicial:

Bendita sea la Santa e indivisible Trinidad, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Abrid, Señor, mis labios.

Y mi voz pronunciará vuestra alabanza.

Dios mío, mi defensa te encomiendo.

Señor, a mi socorro acude presto.

Gloria sea dada al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Acto de contrición:

Amorosísimo Dios, uno y Trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en quien creo, en quien espero, a quien amo con todo mi corazón, cuerpo y alma, sentidos y potencias; me pesa, Trinidad Santísima, de haberos ofendido sólo por ser Vos quien sois. Propongo y os doy palabra de nunca más ofenderos y de morir antes que pecar; espero en vuestra suma bondad y misericordia infinita que me habréis de perdonar todos mis pecados y me daréis gracia para perseverar en un verdadero amor y devoción a vuestra siempre amabilísima Trinidad. Amén.

 

Himno de alabanza:

Tu, luz perenne, Unidad Santísima Trinidad. Y en la tarde, ¡oh sumo bien!, que allá en el cielo también, gloria, alabanza y honor. Amén.

“Santo, Santo, Santo eres en verdad, Señor Dios de los Ejércitos, Rey del Universo; llenos están los cielos y la tierra de la majestad de Tu Gloria. Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén”.

 

Oración de ofrecimiento y alabanza:

A Ti, Dios Padre ingénito; a Ti, Hijo unigénito; a Ti, Espíritu Santo paráclito, santa e indivisible Trinidad, de todo corazón te confesamos, alabamos y bendecimos; a Ti se dé gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Adoremos al Dios de las alturas.

Alabémosle en la tierra todas sus criaturas.

Amabilísimo Señor, Dios Uno y Trino, dadnos continuamente vuestra gracia, vuestra caridad y la comunicación de Vos para que en tiempo y eternidad os amemos y glorifiquemos, Padre, Hijo y Espíritu Santo, una deidad, por infinitos siglos de los siglos. Amén.

 

Repetición del Trisagio:

Se recita el Padre Nuestro, el Ave María y luego nueve veces:

Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los Ejércitos, llenos están los cielos y la tierra de tu gloria. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Por los siglos de los siglos. Amén.

Este ciclo se repite tres veces, ofreciendo adoración completa a la Santísima Trinidad.

Recop.: Lcdo. Argenis Serrano 

sábado

Oración a Nuestra Señora de Bisila

El Aliento de Bioko: La leyenda y el milagro de Bisila

En las faldas del Pico Basilé, donde la bruma abraza la selva de Guinea Ecuatorial, no solo habita el silencio, sino una memoria que late. Esta es la historia de Nuestra Señora de Bisila, la "Virgen Morena" que no llegó de afuera, sino que brotó de la misma tierra africana.

nuestra señora de Bisila
 

El Origen: Un vínculo ancestral

Mucho antes de las catedrales, el pueblo Bubi ya conocía a Bisila. Para ellos, no era un concepto abstracto, sino la "Madre de la Vida". En la cosmovisión ancestral, Bisila era el espíritu protector que velaba por la fertilidad, el refugio de los huérfanos y el consuelo de las mujeres. Era la guardiana de la moral y la armonía de la comunidad; un puente entre lo invisible y lo cotidiano.

 

El milagro en la oscuridad

La fe se forja en el fuego de la prueba. Cuenta la tradición oral que, cuando una epidemia de viruela amenazaba con extinguir a los habitantes de la isla, la esperanza se personificó. En medio del dolor, surgió la visión de una mujer radiante, de piel oscura y mirada serena, que traía consigo el alivio. No era una extraña; era la madre que regresaba a salvar a sus hijos.

"Bisila no es una imposición, es un reencuentro. Es la Madre que ya estaba allí, esperando el momento de ser nombrada."

 

La fusión de dos mundos

Con la llegada de los misioneros claretianos, ocurrió un fenómeno hermoso: el sincretismo desde el amor. En lugar de borrar la tradición local, la Iglesia reconoció en los atributos de Bisila —protección, maternidad y pureza— la esencia misma de la Virgen María.

En 1986, este reconocimiento se hizo oficial, pero para el pueblo, el decreto solo ponía palabras a lo que sus corazones ya sentían: que María decidió vestirse de Bubi para caminar por las playas de Malabo.

 

Una imagen que habla

Contemplar a la Virgen de Bisila es entender el amor africano:

El Niño a la espalda: A diferencia de las representaciones europeas, Bisila carga a Jesús al estilo tradicional de las madres de la isla. Es el símbolo del trabajo, de la madre que no detiene su marcha y que mantiene a su hijo protegido por su propio calor corporal.

El Rostro de la Tierra: Sus rasgos reflejan la belleza de su gente, recordándonos que lo divino no tiene un solo color, sino que se manifiesta en toda la humanidad.

 

Oración a la Madre del Pico Sagrado

Madre de Bisila, tú que vigilas desde la cumbre más alta y conoces el peso de nuestras cargas: enséñanos a llevar a los demás con la misma ternura con la que tú cargas a tu Hijo. Que tu manto de protección siga siendo el refugio de Bioko y de todo aquel que, en medio de su propia epidemia, busque una luz que nunca se apague.

¡Bisila, Madre nuestra, ruega por nosotros!


Oración a Nuestra Señora de Bisila

Madre Bisila,

luz que brilla en nuestras sendas,

refugio en la tormenta y consuelo en la tristeza.

Tú que escuchas el clamor de tus hijos

y abrazas con ternura a quien se siente perdido,

acoge hoy nuestras súplicas.

Intercede por nuestras familias,

guíanos por caminos de paz y justicia,

y fortalece nuestra fe para que nunca se apague.

Que tu manto nos cubra en las pruebas,

y tu amor nos impulse a vivir con esperanza,

hasta encontrarnos un día en la alegría eterna.

Amén.

Recop.: Lcdo. Argenis Serrano 

domingo

Oración a la Virgen de Luján (Patrona de Argentina)

Virgen de Luján

Oración a Nuestra Señora de Luján

¡Oh Inmaculada Virgen María!

Tú, que has querido ser venerada por los fieles bajo el título de Nuestra Señora de Luján, manifestando tu poder, tu amor y tu gloria en la imagen que te está dedicada en aquel pueblo; ten compasión de nosotros y líbranos de tantos males que nos rodean.

Haz que reine en las familias el espíritu religioso de nuestros antepasados; mantén a la mujer cristiana en la práctica santa de la religión; protege a la niñez y a la juventud de los peligros del vicio e ilumina a quienes nos gobiernan.

Aleja de nosotros toda peste; bendice nuestros campos con lluvias oportunas y haz que sus frutos sean abundantes y saludables.

Convierte, Virgen piadosísima, a los pecadores que atraen sobre las naciones los castigos del cielo. Escucha, ¡oh Madre de Clemencia!, el amor que desde toda la República llega hasta tu glorioso Santuario y llénanos a todos con tus bendiciones maternales.

Amén.

 

Oración a la Virgen de Luján

Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra. Nuestra Señora de Luján, Patrona de nuestra Patria; hoy alzamos nuestros ojos y nuestros brazos hacia tí… Madre de la Esperanza, de los pobres y de los peregrinos, escúchanos…

Hoy te pedimos por Argentina, por nuestro pueblo. Ilumina nuestra patria con el sol de justicia, con la luz de una mañana nueva, que es la luz de Jesús. Enciende el fuego nuevo del amor entre hermanos.

Unidos estamos bajo la celeste y blanca de nuestra bandera, y los colores de tu manto, para contarte que: hoy falta el pan material en muchas, muchas casas, pero también falta el pan de la verdad y la justicia en muchas mentes. Falta el pan del amor entre hermanos y falta el pan de Jesús en los corazones.

Te pedimos madre, que extingas el odio, que ahogues las ambiciones desmedidas, que arranques el ansia febril de solamente los bienes materiales y derrama sobre nuestro suelo, la semilla de la humildad, de la comprensión. Ahoga la mala hierba de la soberbia, que ningún Caín pueda plantar su tienda sobre nuestro suelo, pero tampoco que ningún Abel inocente bañe con su sangre nuestras calles.

Haz madre que comprendamos que somos hermanos, nacidos bajo un mismo cielo, y bajo una misma bandera. Que sufrimos todos juntos las mismas penas y las mismas alegrías. Ilumina nuestra esperanza, alivia nuestra pobreza material y espiritual y que tomados de tu mano digamos más fuerte que nunca: ¡ARGENTINA! ¡ARGENTINA, CANTA Y CAMINA!

Recop.: Lcdo. Argenis Serrano 

sábado

Combatir lo que me Deprime

Quien suscribe, Argenis Serrano, ha estado pasando por instantes que lo han llegado a deprimir e incluso, para el momento de la redacción de este post, me encuentro luchando contra aquello que me ha decepcionado y hace sentir débil, desanimado y sin sentido.

¿Lo peor?, podría decirse que son nimiedades, simples molinos de viento que veo como los demonios con los que tengo que luchar. Pero, no hay enemigo pequeño y sí uno se descuida, todo lo malo se agranda y se transforma en verdaderos problemas.

me deprime
 

Saber lo que deprime y actuar en consecuencia

Digo el pecado, pero no los detonantes. Y el mío acá ha sido el dejarme abatir, quizá para luchar contra el conflicto o poder saber qué no he visto entre mis aciertos y fallos. Para no caer en la arrogancia, dejé que aquello que me deprime se sumara hasta que explotó. Sólo diré que son cosas banales, pero incisivas, por decisiones de otros (incontrolables9 y las mías (mea culpa).

Así que apelé al recuerdo y a aquello que hice ante un fortísimo cuadro depresivo que tuve en el año 2015, en el cual estuve incluso a punto de suicidarme. Lo primero fue recordar que, ante cualquier abatimiento, cesar o malograr la vida, empeora todo para mí y los míos, no soluciona y no me da la oportunidad de vencer, además de ser pecado.

Y recabé las 5 frases que son un proceso interno para volver todo a su sitio, no encasillarme en la tristeza, rabia, frustración y/o alejamiento por aquello que me deprime y no puedo solucionar y peor aún, aquello que me deprime y sí puedo / debo solucionar, porque salió de mí. Acá la expongo y la lego, a quien pueda interesar.

 

Combatir lo que me Deprime

Digo lo siguiente (con gestos representativos): FE, Paz, Fuerza, Salud y Nobleza...

FE: Creer en Dios, en la Virgen, en los ángeles y santos. En fuerzas que esperan y desean bienestar para mí y que fluya de mí. Fe en lo que hago, quien soy y que puedo estar por encima del mal, haciendo el bien.

PAZ: Si no he granjeado enemigos, no tengo culpa de los molinos de viento de otros; sé que los míos son eso, figuras inventadas por mí tristeza y ganas de tener conflictos para sazonar el tedio. Teniendo paz y buscando cosas edificantes, alejarme de lo que me estresa y no proponiendo ni deseando lo que no es mi decisión, obtengo calma y cordura.

FUERZA: Hay que ser más fuerte que las sensaciones, las emociones negativas y saber canalizar las positivas. No dejarme achicopalar ni envanecer, ya que ambos extremos se tocan y resultan debilidad de carácter, criterio y retumban en lo físico.

SALUD: Si yo no me cuido, ¿Quién me cuidará?; Si yo no me cuido, ¿Cómo pretendo ayudar a los demás?; la calidad de vida es mí responsabilidad y el profesarla y auparla, todo un deber que se premia con ver a los demás sanos y prósperos, así como cuando me veo en el espejo.

NOBLEZA: Aquello que me deprime es banal y debo ser noble y reconocer lo pueril que es, para poder desvanecerlo. Si fuese que algo me deprime por ser tan incisivo que mi mente, alma, cuerpo y corazón no lo pueden dominar, debo ser noble y pedir ayuda. La sinceridad y el no sobrecargar a los demás, pero actuando para solucionar, son actos lógicos y nobles que sí bien parecen normales, el orgullo y la incredulidad (forzada), retienen y hacen que se comentar errores de ego y omisión.

 

Esta etapa que me deprime

Me ha enseñado que también puedo estar tranquilo y confrontarla sin agobio; así he atenuado la tristeza y desazón, pudiendo llevar mi vida casi que normal. Porque así como las lágrimas son amargas sí uno así las sazona, también pueden ser dulces sí las condimentas con sanas emociones.

Y, claramente, con el favor de Dios, saldré de esto que me deprime como he saldo siempre. Con Él, hasta en los momentos álgidos, se cuenta y uno se salva para mejorar.

Espero poder ser buen ejemplo y ayuda, ya que divulgar lo que subsana, es apoyar a quien lo necesita. Que nuestras emociones no nos gobiernen, sino que convivan con nosotros en sano equilibrio.

Lcdo. Argenis Serrano 

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