martes

PROHIBIDO ARROJAR BASURA


Un letrero que por lo repetitivo llegó a la ambigüedad y, por malabares del destino, ha sido tirado a la calle cuál basura, para mayor ironía.

Y ello nos ha dañado como sociedad, como humanos, como hermanos. Porque le perdemos el respeto al entorno.

Sí, toca hablar en plural y enfrentar la tosquedad del reproche del “yo no lo hago”, que está pensando usted.

Pero esto va más allá de la cáscara de plátano que lanza a la calle, cual rutina cómica de los años cuarenta del siglo pasado en el cine y la televisión. Supera al papelito del caramelo, snack, número que ya no le sirve y que arroja con total desparpajo o por un reflejo involuntario, pero que no corrige, en una transitada calle.

No es sólo la caca del perro que sacó a pasear y que no recoge porque no es un área controlada con multas y por ello no le interesa, justificando con el “eso es abono animal”. Tampoco es exclusivamente lo que atañe a hacer una parrillada y utilizar combustibles fósiles para avivar el fuego o quemar un puñado de hojas.

No implica solo a la contaminación sónica, excusándose que está en su casa y vulnerando los derechos de los demás, esos que comienzan donde terminan los suyos. Tampoco es el barrer con agua y creer que hace un bien cuando en realidad está haciendo dos males.

No es únicamente el lanzar una lata, cáscaras o billetes rotos (como tristemente se puso de moda) en el suelo y para mayor dolor, estando una caneca o bote de basura a escaso metros de usted, colocando como pretexto el “hay gente que vive de barrer y recoger eso, yo sólo les estoy dando trabajo, sí no se ensucia, alguien deja de trabajar pues”.

Aquí la basura de verdad es lo que sale del corazón y que se transforma en alguno de éstos hechos irrefutables y de otros que serían más atroces de comentar. Con lo dicho se crea el fundamento de lo que prosigue.

Nos encontramos en épocas donde la basura es ese reconcomio, sed de venganza, de falsa justicia (o ajusticiamiento para ser más exactos), de falta de reciprocidad, de blanco o negro, de pagar con la misma moneda, de socavar momentos, valores, sonrisas, relax, reflexiones, espiritualidad, deporte, entretenimiento, cultura, expresión, comunicación, tan sólo porque te parece que está mal, lo que no hace daño ni al entorno ni a quien lo acomete.

Esa basura es la envidia, la ignominia, el desdén, el resentimiento, el hastío, el “odio mi vida y la de los demás”; esa basura que le quita las honras al duelo, el gozo a los cumpleaños, el regocijo a los logros, el placer a la tranquilidad, la plusvalía a la inventiva y el emprendimiento, la sazón a lo atípico.

Esa basura es la que nos llena el alma de un hollín, moho, brasa, grasa, escombros y quién sabe más cosas que contaminan al corazón, la mente, la vida propia y del entorno inmediato.

Hacerle un aseo al alma, dejar de ver Molinos de Viento como un falso Don Quijote que quiere ver al mundo sólo como sus ojos y valores lo exigen o de plano, no sirve. Esa basura te carcome el alma y no te hace ecológico, eres un material no biodegradable, más bien eres de lo más degradante.

Mira un poco dentro de ti, observa ese cansancio perenne de la crítica, la imposición, la rigidez de unos cánones morales que carecen de moralidad.

Ser como el bambú, sólido pero a su vez flexible, te ayuda a ser menos asocial y de esa manera vas limpiando el entorno. Esa pulcritud hace que el ambiente en derredor sea más respirable y de mayor convivencia. Y hasta esa basurita que tenías en los ojos y en los oídos desaparecerá y verás cosas nuevas.

No lances entonces más basura, ni de la física ni de la emocional. Nunca ensucies los caminos de la vida, las plazas del entendimiento, los ríos y quebradas de la claridad, los bosques de la fortaleza, las playas de la dignidad, los hospitales de la esperanza, los hogares del amor. Sí ves a alguien hacerlo, recógela y ponla en un lugar donde se la lleve el camión del destino y te lavas las manos con el agua y el jabón de la dignidad y de la vida sane en sociedad.

Así, se comienza a sanear a un país. Nunca creas que tu presencia no hace falta, siempre será la más importante.

Lcdo. Argenis Serrano - @Romantistech

sábado

San Pedro Chanel (28 de Abril)

Señor,
tú que has concedido
la palma del martirio
a san Pedro Chanel
cuando trabajaba
por extender tu Iglesia,
concédenos a nosotros que,
en medio de las alegrías pascuales,
celebremos de tal modo
el misterio de Cristo
muerto y resucitado,
que seamos
verdaderamente testigos
de una vida nueva.

Por nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
Pedro Chanel nació en un pueblo francés llamado Cuet, diócesis de Lyon, el 12 de julio de 1803, en el seno de una familia acomodada. Hizo la Primera Comunión a los 15 años y entonces sintió la vocación misionera. Dos años después entró en el seminario. En 1823 quiso acompañar a un profesor suyo, que partía hacia las misiones de América del Norte, junto con otros dos compañeros de estudios, pero no fue posible porque aún le faltaba un año de filosofía.
Pedro fue ordenado sacerdote en 1827 y pidió a su Obispo que lo enviara a las misiones. El Obispo le respondió que su diócesis estaba tan necesitada de evangelización que podía empezar siendo misionero en su propia tierra.
Hacia 1830 se unió a un grupo de sacerdotes con vocación misionera. Formaban la Sociedad de María, o Maristas. A finales de 1836 partió hacia la Polinesia un grupo de maristas en el que figuraba el Padre Pedro Chanel. Por el camino se dividieron en dos grupos, y el Padre Pedro y otro hermano desembarcaron en Futuna el 12 de noviembre de 1837. La isla se hallaba dominada por dos tribus que siempre estaban guerreando. No conocían el cristianismo y había allí un comerciante inglés que estimulaba la beligerancia de los nativos. Pronto estalló una guerra y el rey de la tribu vencedora obligó a los misioneros a vivir cerca de su casa para tenerlos bien vigilados. Pese a todo, Pedro se las arregló para predicar y empezó a convertir a los nativos. En febrero de 1839 un huracán arrasó la isla y las dos tribus firmaron una tregua; pero en agosto la rompieron y una tribu casi aniquiló a la otra en una matanza sin precedentes.
El rey vencedor acabó creyendo que aquellos cristianos estaban introduciendo supersticiones que molestaban a sus propios dioses y decidió acabar con el Padre Pedro. El 28 de abril de 1841, un grupo capitaneado por Musumusu, yerno del rey, fue a buscar a Pedro; lo sacaron de su cabaña y Musumusu le abrió la cabeza de un hachazo. Pedro fue beatificado en 1889 y proclamado mártir y Patrón de Oceanía en 1954.

martes

SALVAESCALERAS: Beneficio Tecnológico y Humanista

La simplicidad es su manejo, la tecnología es de punta; su funcionamiento es sinónimo de efectividad, su fin es sinónimo de humanismo.

Porque existen combinaciones idóneas entre lo tradicional y lo moderno, lo vanguardista y lo clásico, lo común y lo no tan común, lo necesario y el apoyo.

Las salvaescaleras se transformaron en un punto de apoyo para quienes la vida que nos da Dios les tocó en su asignación, por el equilibrio del mundo, un andar despacio o un transitar con el apoyo de aparatos que la mente humana creó, sus manos y ciencia desarrollaron y que Dios permitió.

La esencia del mundo es esa, sin que nos sintamos objetos de prueba, somos parte de un balance que evita el colapso de nuestra propia raza, que a veces ha demostrado con su anarquía que debe ser así. Sin que por ello nos fustiguemos con el “¿por qué a mí”?

Grandes personalidades han avanzado en el campo de la mente y el corazón más allá de las limitaciones de sus pasos. Y han llegado a donde quieren con sus propios medios y con la ayuda de las personas que también Dios nos signó para cada vida: familia, amigos, conocidos y de manera indirecta, lugares de creación, como laboratorios, tecnológicos, empresas u orfebres, para que podamos movilizarnos.

Existen casas particulares donde las familias pueden desenvolverse con normalidad y mucha tranquilidad porque su ser querido, ya sea una persona con capacidades reducidas o una persona mayor que ya no se mueve con rapidez, pueda desplazarse por las escaleras por sus propios medios y así hacer su vida de arriba abajo con normalidad y con esa fuerza del ánimo de poder valerse por sí solo, con tan sólo apretar un botón para poder trasladarse de arriba abajo y viceversa.

Por igual los centros comerciales, los lugares educativos, oficinas públicas, iglesias, sinagogas, edificios particulares y sitios de recreación y cultura se han ajustado al uso de las salvaescaleras, porque respetan los derechos de todos por igual y así nos hacemos más unidos como conglomerado, sin límites ni compasión, sino con deberes y derechos, respeto e interacción por igual, como hermanos que somos en este paso por la vida terrenal.

Son entonces las sillas salvaescaleras parte de la solución en pro de colaborar para con esas personas que se limitaban de trasladarse por las restricciones de los lugares. Ahora, con un trato más humano con el uso de la tecnología, su fortalecimiento espiritual les hacen creer más en sí mismos y crecer como personas, siendo ejemplos para otros.

Todo porque el beneficio de usar alguna de las distintas formas de salvaescaleras que existen en el mercado, les han dado el apoyo para consolidarse en este mundo de hoy y así aportar para un mejor mañana.

Cuando la tecnología está en pro de quienes más la necesitan, podemos hablar de tecnología de punta. Las salvaescaleras, en su sencillez y diseño, son el apoyo para el desenvolvimiento de esas personas que tanto queremos.

Dios inspira y permite, el hombre construye y disfruta en comunión.

lunes

Notre Dame: Catolicismo y Ateísmo te Lloran

Estremece ver cómo la aguja de la Catedral de Notre Dame en París - Francia, se desploma. Ver que un voraz incendio consume al monumento de la fe y del arte histórico de la Francia épica, la de los relatos, de las personalidades, la de los hechos, se desmorona ante los ojos del mundo en unos segundos y sin poder hacer algo más que verlo y lamentarlo, es perturbador.

Quedarán ahora las investigaciones de las cuales algunas hipótesis suenan, pero sólo la verdad podrá estar a la altura de una obra de fe y compasión que se forjó por 185 años y cayó en unos segundos.

La misma, cae cuando los cristianos conmemoramos la pasión, muerte y resurección de nuestro Señor Jesucristo, ergo la Semana Santa. Y recordamos que Él dijo, "derrumben este lugar de Fe y yo lo restituiré en 3 días". Hablando de sí mismo, de su destino, de su regreso a la vida y elevación al reino de los cielos junto a Dios Padre.

Y es así, Notre Dame cayó, pero no la fe. Y para mayor prueba de ello, salvo los haters o locos que jamás faltan, hemos podido leer a renombrados ateos o gentes de hechos científicos, iconoclastas, estoicos del sentimiento religioso, lamentar la caída de Notre Dame. Reconocen en ella arte, historia, ciencia y tecnología (del cómo se cimentaron las bóvedas, la creación de la aguja, colocación de vitrales, filtrado de aire y drenajes, etc.), que fueron adelantadas para su época. Y han reconocido que es un símbolo de Fe para cada sentir y pensar.

Eso indica que el sentimiento y la buena voluntad están vigentes y emergen cuando son necesarias. Aunque Dios es para ser alabado, Él ama a sus hijos por igual y evalúa sus sentimientos y acciones, en especial la hermandad y solidaridad.

Notre Dame se levantará, el pueblo francés así lo dirá y el tiempo les dará de nuevo a su Catedral renovada, resurgiendo de sus cenizas y con la fe de los franceses y el mundo, intacta, además de aumentada porque hay más puntos de encuentro entre los católicos y las demás religiones + los ateos, que lo que muchos creen.

Los separatistas son los que niegan el sentimiento, por ellos se debe orar. Y sí acaso se niegan a cambiar, pues hay que limpiarse el polvo del calzado del lugar donde ellos pisen, alejarse e ir con la gente buena y dejar en manos de Dios su destino, ya que es el turno de Él para decidir.

Notre Dame no está caída, la Fe la mantiene en el sentir de quienes saben de ella y más.

Muchas veces hablan mal de lo que alberga en sus bóvedas, pisos, paredes y demás, El Vaticano. No esperemos a que un desastre haga entender el valor histórico - material que hay en él, como tuvo que ocurrir con la Catedral de París. Es hora de observar con el alma.

Argenis Serrano - @Romantistech

domingo

Las Cuatro Verdades de Buda


Las cuatro nobles verdades del budismo expresan el sendero que marca la transición para alcanzar el Nirvana. Entender estas cuatro nobles verdades puede dar paso a una etapa de iluminación que acabe con el sufrimiento y permita vivir un estado total de liberación.

Transitar correctamente las cuatro nobles verdades del budismo permite alcanzar la paz integral del ser. No obstante, el conocimiento adquirido de las cuatro nobles verdades es, por definición, liberador en sí mismo. El modernismo budista considera estas verdades como las enseñanzas centrales de la doctrina.

A su vez, podemos decir que configuran una visión liberadora y que forman parte de la historia de Buda, quien personalmente transitó las cuatro instancias para lograr la iluminación. Precisamente, adquirieron relevancia en la tradición Theravada del budismo, la cual es considerada como la escuela más antigua que posee la doctrina espiritual. Profundicemos.

¿Cuáles son las nobles verdades del budismo?
Las cuatro nobles verdades del budismo se pueden resumir de la siguiente manera:

Dukkah
Es la primera verdad que establece la doctrina, la cual hace alusión a que toda existencia en sí misma es insatisfactoria. A nadie se le escapa que toda persona convive con un grado de sufrimiento. Es como si fuera necesario para que el corazón latiese, pues hasta la persona con menos problemas lo conoce.

Nunca la felicidad es completa, ya que el sufrimiento suele estar presente o amenazante. Si bien la concepción de una nueva vida puede ser un momento de absoluto regocijo, no se debe dejar de lado que de alguna manera el comienzo de una vida también es el principio de su final. Desde el momento en que un nuevo ser nace está “condenado” a perecer.

Entonces Dukkah se referiría a la verdad del sufrimiento: la manera imperfecta de ver el mundo que nos rodea, ya que incluso el amor en su máximo esplendor puede significar sufrimiento. Incluso, vivir junto a los seres amados puede significar aflicción por el miedo que genera la insustancialidad del ser.

“Ésta, oh monjes, es la Noble Verdad del Sufrimiento. El nacimiento es sufrimiento, la vejez es sufrimiento, la enfermedad es sufrimiento, la muerte es sufrimiento, asociarse con lo indeseable es sufrimiento, separarse de lo deseable es sufrimiento, no obtener lo que se desea es sufrimiento. En breve, los cinco agregados de la adherencia son sufrimiento”.
-Buda-

Samudaya
La segunda verdad considera que todo sufrimiento proviene del apego, la ignorancia y el deseo. Todo lo que se desea generará, en última instancia, infelicidad o insatisfacción. El ser desea y se apega a bienes materiales y a las personas que ama; sin embargo, debido a la finitud humana, tarde o temprano generará dolor.

Según este postulado, las pasiones humanas y las acciones realizadas por propia voluntad son el origen de todo sufrimiento. Justamente, un estímulo muy poderoso para actuar serían las pasiones.

Para el budismo, todo padecer estaría ligado a ignorar que las acciones llevan al sufrimiento, además de cerrar los ojos ante la impermanencia e interdependencia de las cosas. No obstante, entender de dónde proviene el dolor no sólo tiene el poder de reducir la insatisfacción o el displacer, sino que además permitiría abandonar el sufrimiento.

“Esta es, oh monjes, la noble verdad sobre el origen del sufrimiento es el deseo y los cinco venenos (Apego, Odio, Ignorancia, Ego, Celos), son los que producen nuevos renacimientos”.
-Buda-

Nirodha
En este postulado o verdad noble se establece que, si bien el sufrimiento es inherente a la existencia humana, el mismo puede ser superado. De este modo, se conseguiría vencer el dolor eliminando por completo el deseo y el apego inherente a toda existencia.

En esta instancia, lo ideal es realizar un trabajo de introspección para encontrar el origen de todo el sufrimiento. Además, es importante suprimir por completo los cinco venenos de los que habla Buda: apego, odio, ignorancia, ego y celos. De esta manera, sumando acciones virtuosas, se crea karma bueno.

“Esta es, oh monjes, la noble verdad sobre la supresión del sufrimiento. Esta cesación es posible eliminando nuestro deseo, librándose del deseo-apego, abandonarlo para siempre, no dándole acogida en nosotros”.
-Buddha-

Marga
El Marga es la última y cuarta de las nobles verdades del budismo, la cual recibe el nombre de Noble camino óctuple. Estaría representado por los siguientes ocho postulados:
Comprensión.
Pensamiento.
Palabra.
Acción.
Ocupación.
Esfuerzo.
Atención.
Concentración.

Todas las acciones mencionadas deberán realizarse del modo correcto si se quiere alcanzar el Nirvana. Es la manera de recorrer perfectamente el conocido Noble camino óctuple, para alcanzar la paz interior. En definitiva, las cuatro nobles verdades del budismo configurarían el sendero único hacia el Nirvana, siendo el recorrido que hizo Buddha para lograrlo y dejar atrás cualquier clase de sufrimiento relacionado con la existencia humana.

“Esta es, oh monjes, la noble verdad sobre el camino que conduce a la supresión del sufrimiento, hacia el Despertar, el nirvana, El camino de las ocho ramas, el sendero óctuple (…)”.
-Buddha-

miércoles

Turismo de Emprendimiento

Cada persona es un emprendedor cuando no sólo ha tenido un sueño que se decidió escribir en renglones para ver los pros y los contras, ir aumentando los pros y solucionando los contras y así transformarlo en un proyecto factible.

Es aquel que se forma e informa, que se documenta y actualiza, que se va por el camino legal y que se hace un ciudadano global con su negocio, tan sólo porque quiere verlo crecer y se sabe bien que tiene un merecido puesto en el mundo.

Un emprendedor amigo colocó una posada que ha recibido muchas bendiciones de sus amigos, colegas y clientes. Esas bendiciones se las ha ganado con esfuerzo y propiedad en su desenvolvimiento.

Se actualizó con un software para el sistema de reservas que le ayudó a ser un ciudadano global, porque al estar en una plataforma global podía ofrecer precios competitivos y por ser una persona humilde y aún sabiendo el buen y tremendo potencial de su posada, la colocaba a precios de escaso margen de ganancia, pero que hacían que las personas se quedaran más, volvieran y recomendaran más.
Su posada está en portales de turismo vacacional, de reserva de hoteles, viajes, autos y similares para el turista, al mismo nivel de los grandes hoteles y sus cadenas. Porque sabe y se merece ello.

Recibe los pagos a través de la misma, así que sus costes están garantizados. El software es impenetrable por hackers y no queda relegado en las opciones de su zona.

Las reservaciones hasta con meses de anticipación le ayudan a ajustarse a las temporadas propias de nuestro país y de los gustos de los viajeros foráneos. Eso ha contribuido a que haya tecnificado más la posada, construido nuevas habitaciones y sin quitarle espacio a la belleza natural de la misma. Es la sincronía perfecta entre la naturaleza, lo humano y la tecnología, la misma que el mundo busca para progresar sin pisotear lo ya existente. Él ha visto que ser un ciudadano del es un éxito, cuando se decide serlo.

Sólo las mentes cerradas se quedan en un absurdo y cerrado tradicionalismo árido. Las tradiciones se hacen del crecimiento y la adaptabilidad a las nuevas generaciones para legarlos. Los tiempos de hoy son los portales donde convergen las informaciones.

Eso nos ayudó a entender el “tras cámara” de los motores de búsqueda. En este caso específico del turismo. Ellos tienen servicios que se entrelazan con los mejores motores de búsqueda directa en turismo agrupando sin distingo pero sí exigiendo calidad al turista.

Aquí mi amigo cumplió porque creyó en sí mismo. Porque no se limitó, porque sabe que siendo un ciudadano o prestador de servicio universal, por igual serán sus clientes. Vendrán de España, Italia, Estados Unidos, Colombia, Australia, Japón, Alemania, Brasil y más por igual, porque él buscó ser un ente de presencia demostrando confianza y calidad.

domingo

Otra lucha por alimentos, medicinas, infancia, vejez y reconciliación


Para las personas que jamás empuñamos un arma y menos por gusto de usarla o por ira o violencia en pro del mal; para quienes no cierran el puño ni voltean la cara ante el necesitado; para quien no se ve siendo burlista, hostil y déspota para el caído o para sus iguales, que somos todos; para quien sabe la diferencia entre la venganza y la justicia. Para ellos, que sea la bendición de Dios.
Y aquellos que hagan el mal por interés, gusto, órdenes a las que pudieron rebelarse y ni siquiera dudaron, por personalismo, temor o desgano; esos que usan la fuerza física, los rasgos intimidatorios, de cualquier cosa hacen un arma para agredir o se esconden detrás de las balas, sólo por dinero o por gusto de matar y que no se arrepienten de ello, que el infierno les sea en vida, tal cual lo desearon. Nadie se los deseó, ellos cavaron su foso apenas se arrancaron el alma.
Para aquellos que aún con pruebas siguen hipnotizados, adorando un ideal que ni por un momento entienden, mismo que temen criticar so pena de ser acusados de traidores, que insisten en vivir una utopía que está más bien construyendo un futuro distópico; para esos que se pelean con quienes les profesan amor, por alguien que se sabe que les traicionará, pero no lo reconocen. Para ellos pedimos a Dios que quite las vendas de sus ojos, destape sus oídos y agudice su entendimiento y sentimiento. Su recuperación es un eslabón indispensable para que la cadena de la vida en este planeta, en este país, sea consolidada y larga para que sea un engranaje en la recuperación del mismo, desde el corazón.
Para que más nadie pueda osar quemar una medicina o botar el alimento que es sagrado y que debió saberlo desde su hogar, lo que nos hace pedir por las familias para que ya no sean disfuncionales, indiferentes, personalistas, crápulas, sino las verdaderas bases de una sociedad, donde comience la educación que en escuelas y universidades se fortalezca con la instrucción para hacer grandes cosas con el poder y no usar el poder para hacerse grande, corruptible, ominoso.
Se debe acabar con la indolencia hacia el infante con hambre y necesidades afectivas y con el anciano que requiere vivir en cómoda paz luego de una vida donde se ganó el pan con el sudor de su frente. Ayudar sin temor al enfermo, a quien tienen una “discapacidad”, a quien se accidenta o tiene una mala racha. Para que el corazón siempre esté fuerte no sólo para la salud, sino para actuar como es debido y saber detener o alejarse de quien usó ese musculo de amor para ennegrecer su existencia y la ajena.
Libertad de poder saber elegir entre el bien y el mal y siempre ver que el bien tiene más ventajas, aprendizaje, práctica, plenitud, vigor, fortaleza, emoción y el triunfo es limpio e incuestionable.
Debe acabarse la condena sin analizar y menos sin ser jueces. Hablar sin fundamentos, sin argumentos, sin tener las bardas en remojo. Ver el juego completo para que nada les desesperance y el mal no les alcance. Nada hace más feliz al mal que aquel que demuestra debilidad de carácter y razonamiento.
Es el momento de exterminar al mal y a quien lo ejerce, de las maneras más justas posibles. Y sí hay que ir más allá, pues que sea por lo que dijimos: eligió el camino de las desgracia, pues eso es lo que cosechará, sea con o sin agonía, eso ya el momento lo dirá.
Es el momento de erradicar a todo el mal, para que no falte el alimento, las medicinas, la plenitud, la hermandad, el futuro para los niños y el honor para los ancianos, hecho por jóvenes y adultos que también merecen la paz que se construyen con justicia, organización, buena voluntad y la FE.
Lcdo. Argenis Serrano - @Romantistech

lunes

Las Apuestas: Cómo darles un Valor Agregado e Inteligente


Cuando una persona marca apuestas de cualquier tipo, demuestra quién es en verdad. Apegados quizás a aquella máxima de “el fin justifica los medios”, y que “cada quién con dinero no cambia de cara, sino que demuestra quién es verdad”.

Para los cristianos el apostar, ya sea en las loterías, bingos, en un casino con su ruleta, tragamonedas o tragaperras, blackjack y póker o en las más comunes como son las loterías, carreras de caballos, de galgos o apuestas deportivas, es una prueba de quién es en realidad.

Y eso no es precisamente de la religión cristiana, sino de quienes son libres pensadores en lo que respecta a dogmas, pero que aman a Dios; con diferencias entre los Evangélicos y Testigos de Jehová que ya poseen visión distinta por sus sistemas para la interpretación de las Sagradas Escrituras.

Las apuestas pueden develar el autocontrol y la honestidad con uno mismo y para con los suyos. Así como no es muy galante donar de lo que nos sobras, sino aportar de lo que tenemos en total, en el caso de las apuestas se han de hacer de lo que sobra luego de cumplir con las responsabilidades básicas del hogar, del ahorro sistemático, de una inversión y de un gusto. Sí queda algo, pues un poco de envite y azar puede ser bien tomado ante los cristianos.

¿Acaso no es éste un sistema de trabajo donde ingenieros, contadores, programadores, influencers, diagramadores, cajeras, albañiles, personal de mantenimiento y más derivados laboran para llevar el pan al hogar, con un sistema de algoritmos computacionales y en base a las habilidades propias de deportistas, máquinas, animales?, pues sí, lo es. Es un tinglado grande que proporciona empleos y además impuestos que se transformarán adecuadamente en agua, luz, aceras, seguridad y más.

De manera indirecta un cristiano está ayudando y tienen una posibilidad de que las probabilidades lo acompañen. Y de ganarse un dinerito, podría quizá comprarse algo adicional, comer algo que hace mucho no probaba, comprarle un detalle o hasta medicamento a alguien con un “complete” que le llegó de la diosa fortuna (dispensen el paganismo a la ley de probabilidades) y que no tenía antes, pero se duplicó de una pequeña cantidad de una apuesta que le provocó, que le dio emoción, que le sacó una inesperada sonrisa.

Apostar es un acto de conciencia y de responsabilidad. ¿Cómo refutar algo que estadísticamente ayuda a quienes laboran y anima o enseña a tener mesura a quien se arriesga?, lo que se debe cuestionar es que sea un modus vivendi total o irresponsable con sus otras actividades y deudos. Nada en exceso es bueno.

En el momento en que usted marca apuestas, está moviendo engranajes reales en el mundo. En su propia estima, realidad, control, mesura, está el freno para hacerlo de manera adecuada, y así no sentirse pecador y además, aportar y ayudar. Sí una amistad hace una rifa de caridad, ¿le va a negar la ayuda porque es pecado?, ¡es más pecado no colaborar con la apuesta!, aunque no gane, ayudó apostando sin vicio, que es lo ideal. La lógica y el humanismo se juntan. Y sí gana, ejemplo un mercado, ¿no hará felices a los suyos compartiendo dicha victoria?

Muchas iglesias hacen reparaciones y ayudan a su grey luego de un buen Bingo, de rifas y hasta juegos de cartas.

Usted es el bien, el que piensa y siente y cumple. Con la ayuda de las apuestas puede maximizarse. Sólo mantenga su personalidad y no se enferme de ludopatía por agallas. Sea un ciudadano del mundo y no se niegue lo que no daña y que indirectamente puede ayudar con bien.

jueves

El falso enfrentamiento entre el Papa y los Obispos por Venezuela

Por Rafael Luciani
El actual proceso de reformas eclesiales que preside Francisco busca conceder mayor autonomía a las Conferencias Episcopales locales. En pontificados anteriores, la centralización del poder eclesial en manos de la Curia Romana causó un sin fin de abusos sobre las iglesias locales y regionales fruto de lo que Francisco describió, al inicio de su pontificado, como la patología del poder.
En términos geopolíticos esto se ha traducido en un trabajo en conjunto y coordinado entre las autoridades eclesiásticas en Roma y las directivas de las conferencias episcopales locales.
De este modo, la orientación de la narrativa geopolítica vaticana busca enfocarse en la cura pastoral y la atención humanitaria de los países en crisis, dejando el recurso diplomático de la negociación y la apelación a la multilateralidad como vías que pueden evitar salidas violentas y sangrientas de los regímenes políticos que se adueñan del poder.
Corresponde a los obispos locales la calificación política y el posicionamiento ético frente a dichos regímenes. El Vaticano, desde los Pactos Lateranenses que le dieron carácter estatal en 1939, jamás ha calificado a un presidente de «dictador». No puede hacerlo. Experiencias como las de China, donde la Iglesia fue expulsada, sólo han podido ser sanadas muchos años después y con lentas negociaciones.
Sabiendo esto, el oficialismo venezolano ha buscado, por diferentes vías, debilitar la credibilidad de la Iglesia. En este juego han caído también sectores de la oposición polarizando así la dimensión pastoral de la acción eclesial bajo la idea de una supuesta división entre «un Papa de izquierda y unos obispos de derecha», o entre «un Papa que reconoce al gobierno ilegítimo de Maduro y unos obispos venezolanos que no lo reconocen».
Este tipo de argumentaciones sólo otorgan mayor fuerza a la estrategia del gobierno de buscar que el pueblo pierda la credibilidad en la institución eclesiástica que, por naturaleza organizacional, actúa siempre de forma colegiada, es decir, con una inquebrantable unidad entre el Papa, los obispos y los fieles.
¿Acaso los que hoy critican a Francisco por haber hablado con Fidel Castro, levantaron su voz cuando San Juan Pablo II le dio la comunión a Pinochet? Ambos torturaron y asesinaron a miles de hermanos que pedían la misma libertad que hoy pedimos los venezolanos.
Para la Iglesia la fe no es ideológica ni doctrinaria. Su único interés es la atención pastoral a las personas traducida en la promoción del bienestar para con los más pobres y sufridos de una sociedad, como lo es hoy la venezolana, pues -como dice Francisco- no podemos «considerar a nada ni a nadie como definitivamente perdido en las relaciones entre las naciones, los pueblos y los estados».
«En la voz de los obispos venezolanos también resuena la mía»
¿Cuál es la posición del Papa Francisco? ¿es posible en la Iglesia, que exista un número 2 por encima del número 1? ¿acaso la Iglesia funciona como una democracia? ¿puede existir una división entre la postura del Papa -como pastor y jefe de estado-, su Secretario de Estado -el Cardenal Parolín-, y la Conferencia Episcopal venezolana que se ha manifestado en bloque al declarar a la presidencia de Maduro como ilegítima?
El 8 de Junio de 2017, el Papa Francisco dijo personalmente a los miembros de la presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana que «en la voz de los obispos venezolanos también resuena la mía».
A diferencia de otros pontificados, el reconocimiento de Francisco es a lo que han discernido y decidido los obispos locales, quienes conocen su realidad, y no lo que Roma pueda pensar desde lejos de nuestra realidad.
Esto no sólo dice de la honradez de Francisco ante lo que vivimos, sino también de su humildad al querer llevar un proceso de reforma y «descentralización» en la Iglesia Católica, como lo indicó en su primera Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium (n.16).
Las 4 condiciones del Vaticano siguen hoy vigentes
Hagamos un poco de memoria sobre los varios llamados públicos de Francisco en torno a la crisis venezolana. El 10 abril de 2014 hizo un fuerte reclamo a los líderes políticos por la violencia e instó a respetar la verdad y la justicia. Un año más tarde, el 1 de marzo de 2015, condenó la muerte de estudiantes que protestaban pacíficamente.
Y en octubre de 2016 cuando aceptó la petición de facilitación que le hiciera primeramente la propia oposición nacional, el Vaticano dio a conocer el día 2 de diciembre las cuatro condiciones que debían acompañar una verdadera negociación con el gobierno: «elecciones, restitución de la Asamblea Nacional, apertura del canal humanitario y liberación de los presos políticos».
El punto más álgido fue la denuncia del Papa ante el incumplimiento de dichas condiciones por parte del gobierno, lo que llevó a la culminación del proceso de diálogo y a esto se refirió en la rueda de prensa que ofreció durante el regreso de su viaje apostólico a Egipto, el 29 de abril de 2017.
Ahí dijo que el diálogo «no resultó porque las propuestas no eran aceptadas» no sólo por la oposición política que, en ese momento, carecía de unidad política y estratégica, sino fundamentalmente por el gobierno, cuya falta de seriedad y coherencia la describió como un: «”sí,sí” pero “no, no”» y le hizo un «sentido llamamiento al gobierno para que se evite cualquier ulterior forma de violencia, sean respetados los derechos humanos y se busquen soluciones negociadas a la grave crisis humanitaria, social, política y económica que está extenuando la población».
Un día después de este viaje, ante la crueldad de la represión a miles de personas que protestaban en el país, el domingo 30 de abril de 2017 en su mensaje Urbi et Orbe, Francisco difundió y cuestionó para el mundo «la situación en Venezuela, con numerosos muertos, heridos y detenidos»; abogó por los «derechos humanos» y exhortó a «soluciones negociadas a la grave crisis humanitaria».
Algo que muchos olvidan es que, paralelo a todas estas denuncias, el Papa ya se había reunido con Susana Malcorra, canciller argentina del recién electo gobierno de Macri, para conseguir el pronunciamiento en bloque de los gobiernos de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Perú, Paraguay y Uruguay sobre la crisis venezolana. Una reunión que llevó a otras más, como parte del ejercicio silente de la diplomacia Vaticana y que inspiró lo que luego se crearía bajo el nombre de grupo de Lima.
La movilización de la Iglesia latinoamericana en contra de la represión del gobierno venezolano
Todas estas acciones del Papa y los pronunciamientos de la Conferencia Episcopal Venezolana produjeron algo que pocos han valorado: por primera vez en la historia de la Iglesia latinoamericana, todas las entidades locales y regionales alinearon su posición reiterando, a su vez, las varias denuncias hechas por el Papa. Veamos a qué nos referimos.
A casi dos meses del inicio de las protestas estudiantiles, la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) fijó posición, el 2 de abril de 2014, de forma pública y oficial, mediante el comunicado que lleva por nombre: «Responsables de la paz y el destino democrático de Venezuela».
Los Obispos comienzan su análisis con una premisa muy clara: «la causa fundamental de la actual crisis es la pretensión del partido oficial y autoridades de la República de implantar el llamado Plan de la Patria, detrás del cual se esconde la promoción de un sistema de gobierno de corte totalitario».
Para lograr imponer este modelo de corte totalitario, basado en la lógica del pensamiento único y, por tanto, excluyente de todo otro modelo sociopolítico, se han puesto «restricciones a las libertades de información y opinión», se ha incrementado «la inseguridad jurídica y ciudadana» y se han promovido «los ataques a la producción nacional». Todo esto, bajo el peso de una «brutal represión de la disidencia política» (num. 2).
Las cosas no cambiaron. Antes bien, se siguieron agravando y el 31 de marzo de 2017 la Conferencia Episcopal Venezolana se pronunció denunciando que para el gobierno «todo gira en torno a lo político, entendido como conquista del poder, olvidando las necesidades reales de la gente».
Ante la decisión del Tribunal Supremo de Justicia de eliminar la Asamblea Nacional y suplantarla «por una representación de los poderes Judicial y Ejecutivo», indicó el episcopado que «no se puede permanecer pasivos, acobardados ni desesperanzados.
Tenemos que defender nuestros derechos y los derechos de los demás.
Es hora de preguntarse muy seria y responsablemente si no son válidas y oportunas, por ejemplo, la desobediencia civil, las manifestaciones pacíficas, los justos reclamos a los poderes públicos nacionales y/o internacionales y las protestas cívicas».
El 4 de abril 2017 se sumó la voz de la Conferencia de Religiosos y Religiosas de Venezuela contra «la falta de autonomía entre los cinco poderes públicos: Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Electoral y Ciudadano», y subrayó «la indolencia del gobierno nacional ante la situación crítica que vive nuestro pueblo, demostrando una vez más que solo le interesa la lucha por mantenerse en el poder» en un contexto de «inminente dictadura».
El camino inmediato para salir de la crisis, se lee en el documento, ha de pasar por el cumplimiento de tres exigencias: «respeto al Estado de derecho, separación de poderes, legitimidad del Parlamento».
Tres días más tarde, el 7 de abril 2017, la Compañía de Jesús en Venezuela, a través de la editorial de su revista SIC del Centro Gumilla, hizo pública su posición oficial: «nos enfrentamos a una dictadura como ciudadanos y como cristianos», la cual se consuma, a juicio de los jesuitas, con «las decisiones asumidas por el Tribunal Supremo de Justicia en Sala Constitucional de fecha 28 y 29 de marzo que suponen un claro golpe de Estado y un desenmascaramiento definitivo del gobierno como una dictadura».
Y añadió, en consonancia con la petición del Papa Francisco a través de su secretario de Estado, que la solución a la crisis actual del país pasa, necesariamente, por las siguientes condiciones: «democracia con elecciones, liberación de todos los presos políticos, pleno reconocimiento de la Asamblea Nacional, apertura a la ayuda humanitaria internacional y entierro de este modelo fracasado que atenta contra la vida de toda la población».
Nada menos de lo que exigió el bloque político de oposición, que por intereses partidistas no lograba llegar a una estrategia unitaria y permanente.
A este movimiento eclesial, se unieron las distintas Conferencias Episcopales Latinoamericanas. Entre ellas, el 21 de abril 2017, la Conferencia Episcopal Panameña se solidarizó con la posición de los obispos venezolanos expresando que «la difícil situación del país cada vez se hace más insostenible».
A este comunicado le siguió el de la Conferencia Episcopal Colombiana en pro de la labor de «obispos, sacerdotes, religiosos y fieles laicos que en medio de dolorosas situaciones y privaciones, siguen trabajando por la defensa de los valores humanos». El día 26 de abril de 2017, la Conferencia Episcopal Ecuatoriana declaró que «se trata de una situación donde está muerta y desaparece toda posibilidad de opinión divergente o contraria a quienes están en el poder, se abre la puerta a la arbitrariedad, la corrupción y la persecución, un despeñadero hacia la dictadura».
A lo largo de ese mes de abril se solidarizaron también, entre otras, las Conferencias Episcopales de Uruguay y Chile, así como la boliviana, que el 2 de mayo de 2017 se pronunció en torno a «la violencia fratricida, pobreza abrumadora y pérdida de la vigencia de los derechos humanos» en Venezuela.
Una nueva expresión de la colegialidad eclesial se manifestó, históricamente, entre el 9 y el 12 de mayo de 2017, cuando se celebró en San Salvador la XXXVI Asamblea Ordinaria del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).
Allí, todas las Iglesias locales de América Latina y el Caribe decidieron, unánimemente, tomar posición frente a la situación de nuestro país al observar que «se vuelve insostenible la falta de alimentación, la falta de medicinas y la falta de libertades».
Tras la discusión se creó una Comisión de seguimiento de la situación sociopolítica y humanitaria venezolana. Es la primera vez que el conjunto de las Iglesias locales latinoamericanas se unen para levantar su voz en contra de lo que se vive sociopolíticamente en uno de sus países.
Un último ámbito de conciencia eclesial internacional que no podemos pasar por alto es el comunicado publicado por la Asociación de Universidades Confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina. El 27 de abril de 2017, unas treinta universidades de catorce países latinoamericanos expresaron su «condena a los actos de represión que el gobierno está ejerciendo sobre quienes legítimamente salen a las calles a manifestar su protesta ante esta situación».
Todas las universidades jesuitas del continente se unieron para denunciar «la intolerancia a la discrepancia y la militarización de la sociedad», y demandaron «a todos nuestros gobiernos y organismos internacionales que defiendan el Estado de derecho, la institucionalidad democrática y el libre ejercicio de la ciudadanía en Venezuela».
El llamado del Vaticano a desconocer la Constituyente y retomar las 4 condiciones
Ante todos estos pronunciamientos internacionales, el 13 de mayo de 2017, poco antes de que oficiara la misa solemne en Fátima, el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolín, «número dos» de Francisco, declaró nuevamente que «la solución para la grave crisis en Venezuela son las elecciones».
Como es lógico, toda elección supone un cambio de gobierno o transición política. Por ello precisó, como ha dicho el Pontífice en repetidas ocasiones, que «se necesita mucha buena voluntad, empezando por el gobierno, que debe dar señales de que desea resolver la crisis y tener en cuenta el clamor del pueblo».
Esto llevó a que el 4 de agosto de 2017, el mismo Papa enviara de nuevo un comunicado muy fuerte a través de la Secretaría de Estado diciendo que: «la Santa Sede pide a todos los actores políticos, y en particular al Gobierno, que se asegure el pleno respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, como también de la vigente Constitución; se eviten o se suspendan las iniciativas en curso como la nueva Constituyente que, más que favorecer la reconciliación y la paz, fomentan un clima de tensión y enfrentamiento e hipotecan el futuro; se creen las condiciones para una solución negociada de acuerdo con las indicaciones expresadas en la carta de la Secretaría de Estado del 1 de diciembre de 2016, teniendo en cuenta el grave sufrimiento del pueblo a causa de las dificultades para obtener alimentos y medicamentos, y por la falta de seguridad».
Nuevamente se recuerdan las 4 condiciones que han de marcar la hoja de ruta hacia el restablecimiento de la democracia en Venezuela: «elecciones, restitución de la Asamblea Nacional, apertura del canal humanitario y liberación de los presos políticos».
Un hecho aparentemente controversial sucedió el 10 de enero (2019) durante la juramentación de Maduro ante el Tribunal Supremo de Justicia para un nuevo período de gobierno.
Dicho mandato ha sido desconocido por la comunidad internacional. La Secretaría de Estado del Vaticano decidió enviar a un Encargado de negocios ad interim, en vez de al Nuncio en Caracas. Hecho que no ha de pasar desapercibido cuando el protocolo vaticano siempre ha prescrito la presencia de un Nuncio, sea el del propio país o de otro vecino que lo represente en su calidad de Jefe de Misión en tales actos de investidura.
Aquí se optó por un funcionario de menor rango, prácticamente desconocido. Ante las reacciones que surgieron, el Vaticano emitió un comunicado el pasado lunes 14 de enero explicando que «la Santa Sede mantiene relaciones diplomáticas con el Estado venezolano.
Su actividad diplomática tiene como finalidad promover el bien común, tutelar la paz y garantizar el respeto de la dignidad humana», y añadió nuevamente el principio de colegialidad geopolítica bajo el cual actúa, siempre en coordinación con los obispos locales. Por eso, dice el comunicado, «la Santa Sede y los obispos del país trabajan juntos para ayudar al pueblo venezolano, que sufre las implicaciones humanitarias y sociales de la grave situación en la que se encuentra la nación».
 «El nuevo período presidencial es ilegítimo y abre una puerta al desconocimiento»
Todas estas acciones y posiciones, frutos de una acción colegiada entre el Papa, los obispos y los fieles católicos, quedó claramente expresada y reconocida el 9 de noviembre de 2019 en la exhortación que lleva como título: «Lo que hicieron a uno de estos hermanos míos más pequeños a mí me lo hicieron» (Mt 25,40).
Ahí, la Conferencia Episcopal Venezolana en pleno exigió al gobierno «el cambio que el país pide a gritos: la recuperación del Estado de Derecho según la Constitución y la reconstrucción de la sociedad venezolana, en dignidad, libertad y justicia para todos».
Por tal motivo, dice la exhortación: «reiteramos que la convocatoria del 20 de mayo (para elegir el Presidente de la República) fue ilegítima, como lo es la Asamblea Nacional Constituyente impuesta por el poder ejecutivo. Vivimos un régimen de facto, sin respeto a las garantías previstas en la Constitución (…). La pretensión de iniciar un nuevo período presidencial el 10 de enero de 2019 es ilegítima por su origen, y abre una puerta al desconocimiento del Gobierno».
Así como los obispos han sido claros en no reconocer la legitimidad de Maduro, el Papa fue el primero en desconocer a la asamblea nacional constituyente impuesta por Maduro sin voto popular. No olvidemos que las acciones de una diplomacia muchas veces silente y poco perceptible iniciaron un proceso de concertación entre gobiernos latinoamericanos y conferencias episcopales locales, que fueron alzando sus voces para pedir, con el Vaticano: «elecciones, restitución de la Asamblea, apertura del canal humanitario y liberación de los presos políticos».
Venezuela, Nicaragua, Yemen y Siria…
La decisión del Papa de incorporar a Venezuela el 25 de diciembre de 2019 en la lista de países que nombra en su mensaje Urbi et Orbi, es otro reconocimiento de un país que vive una severa tragedia humanitaria y en condiciones de estados fallidos, como Yemen y Siria, o totalitarios como Nicaragua. Es un mensaje fuerte y profético de la diplomacia vaticana que ha pasado desapercibido para muchos, y que ha sido enviado con contundencia a la comunidad internacional, reconociendo así, la necesidad de un cambio político urgente.
Hoy el Papa, en medio de nuevas críticas por parte de académicos y políticos latinoamericanos, especialmente de oposición, vuelve a insistir, el 7 de enero de 2019 en su Discurso a los miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede:
«Deseo para la amada Venezuela que se encuentren vías institucionales y pacíficas para solucionar la crisis política, social y económica, vías que consientan asistir sobre todo a los que han sido afectados por las tensiones de estos años y ofrecer a todo el pueblo venezolano un horizonte de esperanza y de paz». Vías que, como explicaron los obispos venezolanos, pasan por reconocer que «la Asamblea Nacional, electa con el voto libre y democrático de los venezolanos, actualmente es el único órgano del poder público con legitimidad para ejercer soberanamente sus competencias».
Lo que el Papa desea sigue siendo hoy el clamor de los nuevos líderes de la única y legítima Asamblea Nacional, elegida bajo el voto popular con una mayoría opositora abrumadora: «elecciones, restitución de la Asamblea, apertura del canal humanitario y liberación de los presos políticos».
Es esta la hoja de ruta vaticana para un proceso de transición hacia la democracia en Venezuela. Es la voz que llevan hoy nuestros jóvenes diputados con un mensaje que ha devuelto la esperanza en un cambio político en Venezuela que mira al bien común y se aleja de los intereses partidistas e ideológicos tanto de la oposición política como del oficialismo castrista.
No nos dejemos robar la esperanza, no perdamos la fe en las personas e instituciones que están trabajando por un cambio en Venezuela. Recordemos las palabras de Francisco en Paraguay: «las ideologías terminan mal, no sirven, las ideologías tienen una relación incompleta, enferma o mala con el pueblo porque no asumen al pueblo» (Visita Apostólica al Paraguay, 2015)
Fuente; Religión Digital

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