Tecnología y religión no
son ajenas, ya que la primera es un medio para crear y masificar las maneras de
comunicación e interacción que la segunda bien ha de utilizar. Y es
precisamente eso lo que se requiere, que las personas que tienen a cargo a una
grey zonal o mundial, le utilicen para hacerse mas cercanos allende la
distancia.
El problema radica en
aquellos que distorsionan los mensajes para su aprovechamiento y utilizan a la
tecnología no para acompañar, sino para adoctrinar bajo el acto de la seducción.
Lo encontramos en el uso
de luces de colores, efectos especiales con humo, sonidos que acompañan a la
microfonía especializada junto a imágenes en las que se expone no lo que la
gente necesita y debe ver -lo fiel a la palabra-, sino aquello que está
específicamente diseñado para inducir a las personas en un estado de letargo y
predominio de lo material, sin necesidad de acción.
Tecnología y religión
Vamos a referirnos a un
caso específico en el que el uso de la tecnología y religión ha tenido una
mejor usanza, conservando a plenitud que la misma tecnología, proveniente de
las ciencias, es un don del Espíritu Santo y como tal, puede y debe canalizarse
para el beneficio de todos, ya que hacerlo excluyente o preferente, es
malversar pecaminosamente un don de Dios.
El primero, es la
tecnología de las aplicaciones móviles. Hay algunas que seleccionan pasajes o versículos
bíblicos a su voluntad y se cree que es la palabra del día, atadas a
traducciones de La Biblia que no siempre están apegadas al orden católico cristiano
que terminan creando confusión o favoritismo a cierto modo de pensar y con
quienes compartir (incluso alejando a gente buena de otra gente buena, sólo por
no ver a la religión de la misma manera).
Hay otras aplicaciones
celulares que son fieles a las escrituras y utilizan las traducciones oficiales,
siendo estas inclusivas hasta para quienes no profesan el catolicismo
directamente, pero entienden que hay una fuerza superior y una sucesión de
hechos que confirman que van por el camino del bien.
Ese es el caso de Bible
Focus, que con el uso de la potente tecnología direccionada por
inteligencia artificial llamada Bible Lens, asocia perfectamente a
nuestra realidad (lo que fotografiamos), con un versículo o pasaje bíblico
relacionado o respectivo al Día del Señor en que se tome la foto o se suba de
la galería.
Esta es, para nosotros,
la manera más educativa, personalizada y cercana de interpretar al mundo
basados en la Palabra de Dios. Ello solaza más nuestra alma y cuerpo, nos
vincula y abre el entendimiento, apegados a la verdad y a aquello que logramos
ver y vivir. Entendiéndose ello como ser copartícipes de la construcción de la
historia del mundo, que no somos uno más, sino que Dios nos trajo por algo y
está en nosotros seguirle o abandonarle.
Tecnología y religión son
y será una, mientras que los usuarios guías le supervisen, apliquen ética y
humanismo cristiano en su retroalimentación, sepan llegar a las masas sea por
sexo, edad o zona geográfica y hasta por situación geopolítica.
Pero, otra fuerza que la tecnología
y religión amerita, además de un celular con una app con sitas bíblicas amerita,
es el replicar a viva voz para aquellos que por una u otra razón no poseen
dispositivos o aparatos tecnológicos, o los usan con otros fines alejados a servir
a Dios y al prójimo y a los más necesitados.
Se requiere de gente que
no sólo profese la palabra, sino que la haga acción viva, ya que la Fe sin
actos, está incompleta. Hay que hacer para ser y ser para hacer, porque sí ello
aplica para generar ganancias económicas, mucho más funciona para ganar el cielo
en la tierra obrando bien con tus hermanos.
Cuando la tecnología y religión
engranan, el mundo actual sigue manteniéndose alejado de la perdición, sin
importar distancia o idioma, el mensaje llegará por los medios más adecuados, cercanos
y adecuados que el hombre actual ha procurado. Tan importante es lo que se dice
como el cómo se dice; y más, cuando se demuestra con hechos, y Dios, es hechos
que sustentan la Fe de quien lo quiere ver, sentir, entender y vivir.

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