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martes

Dr. José Gregorio Hernández, Siervo de Dios (lo poco sabido)


Muchos buenos católicos consideran a José Gregorio santo auténtico. A veces un sacerdote católico o un grupo de damas de una parroquia organizan una peregrinación a Isnotú. En el viaje visitan también el santuario de la Virgen de Coromoto en Guanare. El cura que acompaña a los peregri­nos suele celebrar una misa en la hermosa iglesia de Isnotú, construida con las contri­buciones de los fieles. A menudo los enfermos que participan en estos viajes se sienten mejor, pero la Iglesia no acepta cualquier cu­ración espontánea como auténtico milagro.

José Gregorio Hernández fue incorporado también en el panteón del culto espi­ritista de María Lionza. Se manifiesta en los médiums para diagnosticar una enfermedad y para curar a los creyentes, aunque en el curso de los dos últimos años, desde que el doctor es considerado "Venerable" ya no suele manifestarse con gran frecuencia, puesto que su espíritu ya es "muy elevado". Manda más bien los espíritus de otros mé­dicos, sus asistentes, para llevar a cabo operaciones espirituales y para recetar y diagnosticar. Se nota la distinción que hace el mismo pueblo entre "ánimas" y "auténti­cos santos": las ánimas pueden manifestar­se en médiums en forma de espíritus, pero los santos nunca toman posesión de una per­sona en trance.

Algunos curanderos trabajan exclusi­vamente con Hernández: dicen que reciben mensajes mentales del médico o tienen vi­siones. Sin embargo, la imagen de José Gregorio nunca falta en los altares de los cultis­tas, ocupando una posición central en la me­sa.

Hace unos 20 años ya, los indios pemones de la Gran Sabana incorporaron al médico en un culto sincrético de origen chamánico lla­mado "Halleluya". Los adeptos piden su ayuda en los ritos de curación. En los tem­plos la imagen del Dr. Hernández ocupa un puesto especial.

En el curso de los últimos años el cul­to a Jóse Gregorio se extendió hacia Colom­bia, la República Dominicana, las Antillas Ho­landesas y Guyana. En Bonaire hay un im­portante santuario, a donde acuden creyen­tes enfermos en pos de salud. En Colom­bia el médico es invocado por espiritistas y curanderos. En los taxis de Bogotá nunca falta su imagen. Se encuentran estatuas de José Gregorio en tiendas especiales en Pa­namá, Miami y Puerto Rico.
El Dr. Hernández es un ejemplo de la transformación de un "ánima" en un santo auténtico, según el patrón medieval.

Oración al Dr. José Gregorio Hernán­dez Cisneros: Oh Dios misericordioso que te has dignado escoger a Venezuela para ser la patria de tu siervo José Gregorio, quien prevenido por tu gracia practicó desde ni­ño las más heroicas virtudes, en especial una fe ardiente, una pureza angelical y una cari­dad encendida, siendo ésta la escala cuan­do recibiste el holocausto de su vida. Con­cédenos que brille pronto sobre tu frente la aureola de los santos, si es para tu ma­yor gloria y honor de la Santa Iglesia. Te lo pedimos por los méritos de Cristo Nuestro Señor. Amén. (Pídase aquí la gracia que se desea obtener)

Oh Virgen de las Mercedes, obtened de vuestro Divino Hijo para este pueblo ve­nezolano que tan tiernamente os ama, la gracia insigne de la exaltación a los altares de vuestro devoto José Gregorio Hernán­dez, que tan inefable os ama. Seráfico San Francisco de Asís, alcánzale a este insigne hijo de tu Orden Tercera, José Gregorio, el honor supremo de ser pronto elevado a los altares. Y tú, gloriosa Santa Teresa de Jesús, haz prueba de tu valimiento ante la So­berana Majestad, acelerando la hora de su beatificación. Amén. Gracias José Gregorio para favores concedidos.

Agradecimiento al Siervo de Dios José Gregorio Hernández: Por su divina intervención espiritual en favor de la grave enfermedad que yo sufría en mi columna vertebral por más de ocho años, por lo que fui desahuciado por una junta especialista de médicos en el New York Hospital de la ciudad de Nueva York, en presencia de un médico familiar y hoy, después de haber invocado con toda mi fe al gran poder Divino y al Siervo de Dios José Gregorio Hernández, estoy completamente curado de dicho mal, según examen radiológico realizado por un eminente médico de esta ciudad de Caracas. (firmado y publicado).

Agradecimiento al Siervo de Dios José Gregorio Hernández: Por el milagro concedido, el haber puesto en mi camino al médico, que por obra y gracia de Dios Nuestro Señor, me curó de la enfermedad que padecí por 39 años, (firmado y publicado).

En las "perfumerías" (tiendas que venden toda clase de objetos usados en ri­tos mágicos y de curación) se venden ora­ciones impresas, carnets de protección con su imagen, velones especiales, "milagritos" (ex-votos) y estatuas. El "santo" lleva un tra­je oscuro y un sombrero negro, a veces una bata de médico.

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