San Narciso Mártir es conocido por
varios milagros que se le atribuyen, especialmente en la tradición católica, a
saber:
Milagro del Manantial: Durante un asedio a la ciudad de Gerona, San Narciso rezó intensamente y golpeó el suelo con su báculo, produciendo un manantial de agua que no solo abasteció a la población, sino que también asustó a los invasores, quienes huyeron, salvando así a la ciudad.
Milagro de las Moscas: En otro episodio, durante el asedio de Gerona en 1285, soldados franceses intentaron profanar su tumba, pero surgieron una multitud de moscas que atacaron a los soldados, causando tanto estrés que los invasores se retiraron, salvando nuevamente a la ciudad.
Conversión
de Afra: San Narciso es también conocido por haber
convertido a Afra, una prostituta, junto a otras mujeres de su burdel, quienes
luego se convirtieron en mártires.
Estos milagros reflejan su poderosa
intercesión y su capacidad para proteger y guiar a su comunidad en tiempos de
necesidad.
Oración a San Narciso Mártir
Oh, glorioso San Narciso Mártir,
quien en la ciudad de Jerusalén viviste con una fe inquebrantable y dedicación
a Nuestro Señor Jesucristo, te pedimos que intercedas por nosotros ante el
trono celestial.
Recordamos tu vida ejemplar,
marcada por tu firmeza en la fe a pesar de las persecuciones y las
adversidades. Que tu coraje y valentía nos inspiren a vivir nuestra fe con la
misma determinación y amor.
San Narciso, a quien Dios concedió
el don de la sabiduría y la paciencia, tú que predicaste la Palabra del Señor
con fervor y devoción, ayúdanos a enfrentar nuestros propios desafíos con la
misma fortaleza.
Sabemos que tu martirio no fue en
vano, sino que se convirtió en un testimonio poderoso de la verdad y la
esperanza en Cristo. Con tu ejemplo, guíanos para ser testigos valientes de
nuestra fe en nuestro día a día.
Te agradecemos, San Narciso, por tu
vida llena de virtudes y sacrificios. Te pedimos que intercedas por nosotros
para que podamos recibir las gracias necesarias para seguir tu camino de
santidad.
Que podamos, con tu ayuda, perseverar en la fe y el amor a Dios, y que un día podamos unirnos contigo y todos los santos en la eterna gloria del Señor.
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