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sábado

La LEY SHARIA es Incompatible con las Leyes, Moral y Religión Occidental

Este es un análisis de los aspectos de la Ley Sharia (Ley Islámica) que diversos juristas, organismos de derechos humanos y analistas políticos consideran incompatibles con los valores democráticos y el marco constitucional de las naciones occidentales.

Es importante entender que la Sharia no es un código penal único, sino un sistema legal y moral derivado del Corán y los Hadices. Su interpretación varía, pero las aplicaciones literales o estrictas presentan los siguientes puntos de fricción documentados.

ley sharia
 

Desigualdad de género y estatus jurídico

Uno de los choques más frontales con las constituciones occidentales es el trato a la mujer. Bajo interpretaciones tradicionales de la Sharia:

  • Testimonio: El valor del testimonio de una mujer suele ser la mitad que el de un hombre en asuntos financieros o criminales.
  • Herencia: Las mujeres generalmente reciben la mitad de la herencia que sus homólogos masculinos.
  • Tutela Masculina (Mahram): En ciertas jurisdicciones, las mujeres requieren permiso de un guardián masculino para viajar, casarse o acceder a ciertos servicios, lo que anula la autonomía individual protegida en Occidente.

 

La Apostasía y la Libertad de Conciencia

Mientras que la Declaración Universal de los Derechos Humanos garantiza el derecho a cambiar de religión, la Sharia ortodoxa clasifica la apostasía (ridda) como un crimen capital.

  • Peligro documentado: En países que aplican la Sharia, abandonar el Islam puede conllevar la pena de muerte o la pérdida de derechos civiles (como la anulación automática del matrimonio). Esto choca directamente con la libertad de culto y pensamiento.

 

Castigos Corporales (Hudud)

La Sharia contempla penas físicas que en Occidente se clasifican como tratos crueles, inhumanos o degradantes. Estos castigos están prohibidos por tratados internacionales como la Convención contra la Tortura.

  • Amputaciones: Por delitos de robo.
  • Flagelación: Por consumo de alcohol o relaciones extramatrimoniales.
  • Lapidación: Aunque es menos común en la práctica moderna, sigue presente en los códigos de algunos estados, generando una condena global por su brutalidad.

 

El Concepto de Dhimmitud y Desigualdad Religiosa

Históricamente, la Sharia divide a los ciudadanos entre musulmanes y no musulmanes (dhimmis). Aunque se les otorga protección, los no musulmanes suelen estar sujetos a:

  • Impuestos especiales (Jizya): Un tributo por "protección".
  • Prohibición de proselitismo: Mientras que el Islam puede difundirse, otras religiones tienen prohibido buscar conversos bajo penas severas.
  • Restricciones políticas: En un sistema de Sharia pura, un no musulmán no puede ocupar los cargos más altos de poder en el Estado.

 

El Matrimonio Infantil y la Poligamia

La Sharia permite la poligamia (un hombre con hasta cuatro esposas) y, en interpretaciones basadas en precedentes históricos, no establece una edad mínima de consentimiento clara, lo que facilita el matrimonio infantil.

  • Conflicto legal: En Occidente, el matrimonio es un contrato entre dos adultos iguales. La poligamia se considera bigamia y es un delito, y el matrimonio infantil se persigue como abuso sexual de menores.

 

Resumen de Incompatibilidades

Punto de Conflicto

Visión de la Sharia (Ortodoxa)

Visión de Occidente (Democrática)

Soberanía

La ley emana de Dios (Teocracia).

La ley emana del pueblo (Democracia).

Igualdad

Diferencia por sexo y religión.

Igualdad absoluta ante la ley.

Justicia

Castigos físicos y retribución (Ojo por ojo).

Rehabilitación y prohibición de tortura.

Libertad

Limitada por la moral religiosa.

Limitada por el derecho del prójimo.

El "peligro" que señalan los críticos no es la práctica privada de la fe, sino el intento de implementar sistemas legales paralelos (tribunales de Sharia) en barrios o comunidades occidentales, lo que podría crear una "sociedad fragmentada" donde los derechos constitucionales no alcancen a todos los ciudadanos por igual.

 

La Incompatibilidad de Sistemas: Un Choque de Raíces Legales

Para comprender por qué ciertos preceptos de la Sharia se consideran un peligro para la estabilidad institucional de Occidente, es necesario observar la raíz de donde emana la autoridad. Mientras que en las democracias occidentales la soberanía reside en el pueblo y las leyes son fruto del consenso humano, bajo la Sharia la ley es de origen divino y, por tanto, inmutable y superior a cualquier voluntad ciudadana. Esta visión teocrática choca frontalmente con el principio de democracia parlamentaria, donde ninguna norma religiosa debería estar por encima de la Constitución. 

Esta diferencia de origen se traduce en una aplicación dispar del principio de igualdad. El sistema occidental moderno se sostiene sobre la premisa de la igualdad absoluta ante la ley, sin importar el credo o el sexo. En contraste, la Sharia ortodoxa establece una jerarquía clara: el musulmán tiene derechos que el no musulmán no posee, y el hombre ejerce una autoridad legal sobre la mujer que anula la equidad de género. Cuando estos dos sistemas coexisten en un mismo territorio, se genera una fractura social donde una parte de la población podría quedar desprotegida de sus derechos constitucionales en favor de normas comunitarias religiosas. 

Asimismo, la concepción de la justicia y la libertad opera bajo lógicas opuestas. En Occidente, el sistema penal se orienta hacia la rehabilitación y prohíbe taxativamente la tortura o los castigos físicos, protegiendo la integridad del individuo como un derecho inalienable. La Sharia, sin embargo, mantiene el principio de retribución física (ojo por ojo) y castigos que la comunidad internacional tipifica como inhumanos. Del mismo modo, la libertad individual en Occidente solo se limita cuando afecta el derecho ajeno, mientras que en la Sharia está supeditada a una moral religiosa estricta que penaliza actos privados (como el consumo de alcohol o la orientación sexual) que en las sociedades abiertas forman parte de la autonomía personal.

El riesgo documentado no reside en la fe individual, sino en la implementación de una jurisprudencia paralela. Si un sistema legal permite que la religión dicte sentencias civiles o penales, se corre el riesgo de desmantelar el Estado de Derecho, creando "sociedades dentro de sociedades" donde la libertad de conciencia y la protección del más débil quedan supeditadas a dogmas medievales.

Y, en lo religioso, al menos en comparación al catolicismo, hacerle daño, menospreciar y utilizar a los demás en nombre de Dios, es pecado inconcebible, por lo que la Ley Sharia es todo lo que la Iglesia Católica y algunas otras, nunca podrán admitir.

Lcdo. Argenis Serrano 

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