Concédeme, Señor, una buena
digestión,
y también algo que digerir.
Concédeme la salud del cuerpo,
con el buen humor necesario para
mantenerla.
Dame, Señor, un alma santa que sepa
aprovechar
lo que es bueno y puro, para que no
se asuste ante
el pecado, sino que encuentre el modo
de poner
las cosas de nuevo en orden.
Concédeme un alma que no conozca el
aburrimiento,
las murmuraciones, los suspiros y los
lamentos y no
permitas que sufra excesivamente por
ese ser tan
dominante que se llama: YO.
Dame, Señor, el sentido del humor.
Concédeme la gracia de comprender las
bromas,
para que conozca en la vida un poco
de alegría y
pueda comunicársela a los demás.
Sobre Santo Tomás Moro
Santo Tomás Moro fue un
destacado político y escritor del siglo XVI, conocido por su sabiduría y su
sentido del humor incluso en momentos difíciles. La oración acá plasmada refleja
su creencia en la importancia del humor como una herramienta espiritual que
ayuda a mantener una perspectiva equilibrada y positiva en la vida.
Con el transcurrir de los
siglos esta oración se ha vuelto popular entre aquellos que buscan mantener una
actitud alegre y optimista incluso en tiempos de adversidad.
El Papa Francisco mencionó
que rezaba esta oración diariamente, destacando su valor para mantener un
espíritu alegre y la capacidad de reírse de uno mismo. Según él, el sentido del
humor es esencial para la salud espiritual y emocional y ayuda a irradiar
alegría a quienes nos rodean.
Úsese pues como una
excelente opción para quienes buscan infundir felicidad y bienestar en su vida
diaria, recordando la importancia de la alegría y el humor en la
espiritualidad.
Aclaratoria: La oración no fue escrita por el santo y canciller inglés del siglo XVI, su verdadero autor fue un joven aviador británico llamado Thomas Michael Webb en 1913 (cuando tenía poco más de veinte años) antes de fallecer en la Primera Guerra Mundial.
La confusión se originó
porque el texto se grabó en una placa en la catedral de Chester (Inglaterra)
y, posteriormente, se popularizó en folletos católicos devocionales durante el
siglo XX, donde terminó confundiéndose el nombre del autor original (Thomas)
con el de Thomas More (Tomás Moro), debido a que este último era
sumamente conocido precisamente por su agudo ingenio y buen humor.
¿Tiene aprobación o validez eclesiástica?
No tiene un Imprimatur
formal como texto de Tomás Moro: Las autoridades de la Iglesia y los
historiadores católicos (incluyendo a los estudiosos de la obra de Santo Tomás
Moro) han aclarado repetidamente que el texto es apócrifo respecto al santo.
Por ende, no existe una aprobación oficial que valide esa autoría.
Pero, aunque la autoría
es errónea, el contenido de la oración es doctrinalmente inofensivo,
profundamente evangélico en su espíritu de alegría y ha sido citado
positivamente por numerosas autoridades eclesiásticas, especialmente como ya
citamos, por el Papa Francisco, que reconoció su valor espiritual a pesar de la
conocida confusión sobre su origen histórico.
Así que pueden rezarla y
difundirla con total tranquilidad y libertad espiritual, pero sabiendo que
históricamente pertenece a un joven soldado del siglo XX y no a la pluma del santo
de Chelsea.
