Parece una ironía que
algo tan elemental como el ser bueno en la vida real, deba ser conminado a
replicarse en la vida virtual; porque en ocasiones, la seguridad de la
distancia geográfica, leyes o anonimato, entre otras modificaciones tecnológicas,
permiten a las personas sacar un tanto de su oscuridad “dizque para nivelar”. Pero
el ser buenos en redes sociales es un llamado también a propagar esa manera de
ser, convicción y fe que se tiene.
¿Acaso Dios no lo ve
todo?, ¿Es que sin la supervisión de tus padres que tan bien te criaron, eres
otro ser?, ¿Necesitas sacar esa negatividad con esa relativa seguridad que posees
desde un dispositivo, sea en un foro, web, una app de comunicación como https://telegram.org/
para sentirte mejor?
La oración, fe, serenidad,
civismo, respeto al derecho ajeno, deberían de conminarte a buscar otras formas
de drenar el stress que se te hace negatividad. No te puedes excusar o escudar
en un teléfono o PC, para hacer daño a un desconocido, solo porque tú también lo
eres para esa persona. Todo se devuelve.
El ranking del alma: Buscando la comunidad verdadera en la era digital
En la actualidad, el ser
humano navega en un océano infinito de bytes y frecuencias. Si echamos un
vistazo a plataformas de descubrimiento web como Telegram Channels Link,
nos daremos cuenta de una realidad innegable: estamos obsesionados con
conectar. Millones de usuarios revisan diariamente las listas de top telegram channels, buscando obsesivamente el grupo perfecto, ser buenos en
redes sociales, la comunidad ideal sobre finanzas, pasatiempos, memes o
noticias que llene sus espacios de ocio o sus necesidades intelectuales o meter
cizaña (creyendo que por ser un espacio libre, no será castigado).
Deseamos pertenecer y por
ende queremos suscribirnos a fuentes que alimenten nuestras mentes. Sin
embargo, detrás de este comportamiento tecnológico se esconde una verdad
espiritual mucho más profunda: un grito del alma que busca el "Canal
Mayor", aquel que no se mide en suscriptores ni en visualizaciones
mensuales.
Ese canal que
escudriñamos hasta hallarlo en el gran mar de Canales Telegram de Telegram Channels Link, es el que permita
drenar aquello que nos frustra o esos oscuros divertimentos que convierten a
alguien en un comicastro que termina siendo presa de sí mismo.
El peligro de no ser buenos en redes sociales
Cuando exploramos los
directorios digitales, es fácil perderse en lo que el mundo considera
"popular" o "exitoso". El ranking del mundo suele premiar
lo inmediato, lo que entretiene superficialmente o lo que promete riquezas
rápidas.
Pero las Escrituras ya
nos advertían sobre seguir a las multitudes ciegas. En Mateo 7:13 se nos
recuerda: “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y
espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por
ella”.
El buscador digital
promedio se une a decenas de canales buscando saciar una sed interior que no es
siempre aquella de ser buenos en redes sociales (con el respeto a los millones
que sí lo son), sólo para terminar con el teléfono lleno de notificaciones
ruidosas y el corazón igual de vacío.
La tecnología, de manera
somera, nos demuestra que las herramientas de difusión son maravillosas, pero
si la fuente a la que nos vinculamos no es el Espíritu, terminaremos sufriendo
de una "infoxicación" del alma.
Una suscripción eterna
Dios no compite en los
rankings de los directorios de internet, pero su invitación sigue abierta en el
buscador de la conciencia humana y el ser bueno en redes sociales se conecta
directamente a ser bueno en redes sociales, ya que no estás creando un espacio para
vaciar tus malos augurios; el medio no te exime de ser una buena persona y un
buen hijo de Dios.
A diferencia de las
comunidades digitales que hoy están de moda y mañana quedan en el olvido, la
comunión con lo divino ofrece un acceso directo y privado sin intermediarios.
Nuestra labor como
creyentes en esta era no es aislarnos de la tecnología, sino aprender a
discernir. Utilicemos los directorios, webs, redes sociales, foros, blogs,
audios y videos, podcast y demás beneficios de esta era que coincide con
nuestras vidas para encontrar aquello que edifica.
Al final del día, cuando
apaguemos las pantallas y silencie el eco de las notificaciones, la pregunta
crucial no será a cuántos canales de Telegram nos unimos hoy, sino que por el
hecho de ser buenos en redes sociales, nuestro nombre está inscrito en el único
libro que verdaderamente importa.
Busquemos primero el
Reino, y el verdadero contenido que alimenta el alma nos será dado por
añadidura.

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