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viernes

El que es Amigo del Mundo, es Enemigo de Dios

Tuve la oportunidad de escuchar a una participante de una congregación evangélica decir "El que es Amigo del Mundo, es Enemigo de Dios", defendiendo su posición de que no se puede tener muchos, varios o ciertos amigos, incluso que tener amistades era comprometedor.

Me conflictuó porque, sí somos hermanos al ser hijos de Dios, y la amistad es hermandad, ¿Cómo vamos a estar peleados o no creer que existen amigos de verdad, incluso en sus diferentes matices?

Tocó investigar y razonar intensamente, y esta es la mejor explicación a la sentencia El que es Amigo del Mundo, es Enemigo de Dios, que tanta confusión ha creado, además de separaciones o alejamientos por la confusión en la interpretación humana, sea propia o alentada por malos estudios bíblicos.

¿Qué significa realmente ser "enemigo de Dios"? Una mirada desde la fe católica

En la carta de Santiago encontramos una de las frases más contundentes y, a la vez, más malinterpretadas del Nuevo Testamento:

"¡Almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios."

Santiago 4, 4

Para comprender esta afirmación sin caer en radicalismos confusos, es esencial recurrir a la doctrina y a la tradición de la Iglesia Católica. ¿Nos pide la Biblia aislarnos de los demás, cortar lazos de amistad o aislarnos de la sociedad? La respuesta corta es no.

 

El significado de "Mundo" en la Sagrada Escritura

En la teología católica, la palabra "mundo" (kosmos en griego) tiene distintos matices según el contexto:

  • El mundo creado por Dios: La Creación, las personas y la humanidad que Dios ama infinitamente ("Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único", Juan 3, 16).
  • El "mundo" como sistema de valores opuesto a Dios: El ambiente moral dominado por el egoísmo, el orgullo, la codicia, el materialismo y el rechazo a la verdad divina.

Cuando Santiago advierte contra la "amistad con el mundo", se refiere exclusivamente a este segundo sentido (digamos que, “mundo” es “mundano”). No habla de la Creación ni de nuestras relaciones humanas, sino de alinearnos con los criterios de una cultura que pone el placer, la riqueza y el ego por encima de la Voluntad de Dios.

El que es Amigo del Mundo, es Enemigo de Dios
 

Amigos de las personas, no del materialismo

La Iglesia Católica enseña que el cristiano está llamado a estar en el mundo, pero no a ser del mundo (Juan 17, 14-16).

  • Amor al prójimo: Cristo nos mandó a amar a todos, tejer lazos de fraternidad, ser luz y sal en la sociedad. No se trata de rechazar a las personas, sino de acogerlas y llevarlas a la Verdad.
  • Desapego de lo material: Lo que la Iglesia condena es el apego desmedido a las cosas materiales, la idolatría del dinero y la búsqueda de vanidad a costa de nuestra alma. Como recuerda San Pablo: "Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero" (1 Timoteo 6, 10).

El Catecismo de la Iglesia Católica (CIC 2544) lo resume con claridad: "El desprendimiento de las riquezas es obligatorio para entrar en el Reino de los cielos". Ser "amigo del mundo" significa permitir que las ambiciones terrenales asfixien la vida de la gracia.

 

Vivir la fe en la era digital y cotidiana

Para la comunidad de Catolistech, este pasaje es una invitación a la coherencia. No necesitamos huir de la tecnología, de los negocios ni de las relaciones sociales; lo que necesitamos es santificar esos espacios sin dejar que moldeen nuestra moral. Ser amigo de Dios implica priorizar sus mandamientos, servir al prójimo con amor sincero y utilizar los bienes materiales como herramientas para el bien, nunca como el fin supremo de nuestras vidas.

Lcdo. Argenis Serrano 

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