El catolicismo se
mantiene sólido y creciente, incluso repeliendo los insulsos embates de quienes
alegan cosas sin sustancia y quieren separarnos entre nosotros y de ellos. Pero
quienes amamos a la humanidad, vemos en la religión católica que sabe amar y
ser disciplinada y coherente, siguiendo los pasos de Cristo, en pro del Señor,
así como lo hizo desde su apostolado y desde los medios televisivos (el
pionero) Fulton J. Sheen, el beato estadounidense.
Fulton John Sheen
(1895–1979) fue una de las figuras más influyentes del catolicismo del siglo
XX, como un auténtico pionero en la evangelización a través de la radio y la
televisión. Su estilo dinámico, intelectual y profundamente accesible logró
llevar el mensaje del Evangelio a millones de hogares a través de programas
icónicos como La hora católica y La vida vale la pena.
Más allá de sus
recordadas intervenciones en la pantalla chica, la vida y el ministerio de
Sheen estuvieron estrechamente vinculados a recintos sagrados, catedrales e
instituciones eclesiásticas que marcaron hitos fundamentales en su trayectoria
académica, pastoral y personal.
De las praderas del Medio Oeste al Corazón de Europa
La impronta espiritual de
Fulton Sheen comenzó a forjarse en el corazón de Estados Unidos, comenzando en Peoria
y el Seminario de San Pablo (Illinois / Minnesota) donde se preparó antes
de recibir la ordenación sacerdotal en 1919.
Su solidez teológica y
filosófica se cimentó en el extranjero, obteniendo su doctorado en la
prestigiosa Universidad Católica de Lovaina (Bélgica), en un ambiente de
profunda tradición europea y rigor académico.
La Basílica de los Santos Juan y Pablo: Su consagración en la Ciudad Eterna
Un hito crucial en su
trayectoria pastoral ocurrió el 11 de junio de 1951, cuando fue
consagrado obispo en la majestuosa Basílica de los Santos Juan y Pablo en
Roma (Santi Giovanni e Paolo). Esta basílica del siglo IV, situada
en la colina del Celio, fue el escenario solemne donde asumió una mayor
responsabilidad episcopal antes de intensificar su labor como director nacional
de las Obras Misionales Pontificias.
El eco del predicador en el corazón de Nueva York
Para comprender la
magnitud de su mensaje, es imprescindible mirar hacia Nueva York, metrópoli que
se convirtió en su principal púlpito, llegándose a los sitios que los creyentes
de todo el mundo pueden visitar -especialmente nosotros los de habla hispana-
ya que hay en específico un gran y permanente Tour en español en Nueva york
organizado por Metro Contrastes y que bien nos permite canalizar y
conocer en su recorrido la trayectoria del beato Sheen. Entre las visitas se
encuentran:
Catedral de San Patricio
(Manhattan), donde durante años como obispo auxiliar de la
arquidiócesis, manifestó sus célebres homilías —especialmente las predicadas
durante las liturgias del Viernes Santo— que abarrotaban a la histórica catedral
neogótica neoyorquina.
Iglesia de Santa Inés
(St. Agnes Church), situada muy cerca de la estación Grand
Central Terminal, en el centro de Manhattan; emblemática parroquia que albergó
numerosos sermones y actividades del arzobispo. Tanto fue su impacto en este
templo que el tramo de la calle contigua lleva hoy en su honor una denominación
conmemorativa.
The Sheen Center for
Thought & Culture, una visita infaltable y por demás extraordinaria,
en la que se muestra cómo su visión sobre la fe y las artes trasciende hasta
nuestros días; este centro cultural parroquial en el Lower Manhattan
rige su programación bajo la premisa de unir la fe, la razón y las
manifestaciones artísticas.
Un itinerario de fe por descubrir
Recorrer la vida del
beato Fulton J. Sheen es también adentrarse en una red de templos e
instituciones cargadas de significado. Quienes hoy se sienten inspirados por
sus enseñanzas o admiran su visión vanguardista de la comunicación encuentran
en estos destinos un testimonio vivo:
Rutas del Medio Oeste
que conectan los orígenes de su fe visitando los seminarios y parroquias de
Illinois y Minnesota donde ofreció sus primeras misas.
Integrar en cualquier
itinerario por Manhattan una pausa de recogimiento en Santa Inés o una caminata
contemplativa por la Catedral de San Patricio, les permitirá visualizar
o rememorar el eco de aquellas predicaciones de Sheen, mismas que paralizaban a
la ciudad.
Les recomendamos incluir
la Basílica de los Santos Juan y Pablo como un hito espiritual clave al
visitar la Ciudad Eterna.
Visitar los espacios
donde hombres y mujeres de virtud heroica como el beato Fulton J. Sheen
(beatificado por Su Santidad León XIV) permiten analizar cómo y por qué dejaron
huella y que sus obras siguen conectando de manera tangible con la historia de
la Iglesia.
A través de las
majestuosas naves neogóticas o las sencillas capillas donde el beato Fulton J. Sheen
oraba diariamente frente al Santísimo Sacramento, los peregrinos
contemporáneos pueden redescubrir la vigencia de una máxima que él popularizó: LA
VIDA VALE LA PENA.

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