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lunes

VENDAMOS LOS TESOROS DEL MUNDO…PERO ¿Y DESPUÉS?

Una insistencia de muchos cristianos que no confían en la Iglesia, sin contar ateos, musulmanes, testigos de Jehová y evangélicos y no limitemos quienes más, es la insistencia que el vaticano venda las obras que allí reposan para alimentar al mundo entero.

Bien, vamos a suponer que se venden. Pasarán a manos de coleccionistas en arte que los cuidarán en sus casas, bancos, etc. El dinero que paguen alimentará a cierto y limitado número de personas quizás -con buenas inversiones- de 1 a 2 años. Luego habrá un ciclo de sufrimiento y lamentablemente las posibilidades pintan a que todo siga igual.

El oro fundido se convertirá en la gargantilla o mancuernilla de persona alguna y el dinero estará en las grandes esferas, transformándose en una amplia inversión que no llegará a los más humildes, sólo a quienes pueden costearse dichos bienes materiales.

¿Y el arte? El arte, testigo y relator de la historia que hasta ahora sabemos pasará a ser un recuerdo en digital, jamás en original. Ah, y el hambre seguirá, por sí no lo saben.

Sería bueno que se le solicitara a Louvre, el Smithsonian y a los museos en El Cairo que hicieran lo mismo ¡gran remate artístico por los pobres! ¡Oferta y demanda por tiempo limitado! Ya que esa idea es realmente por tiempo limitado.
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Acá la pelea no es por los tesoros que guarda el Vaticano, por los cuales no se lucran ya que los dejan al servicio público y sólo costean sus aranceles como país con identidad propia (El Vaticano es un país/ciudad por si no lo recuerdan). Jamás se ha sabido que venden uno de esos tesoros para financiarse/lucrarse ¿o sí? Los guardan por historia, fe, identidad.

El que las demás religiones no conserven testimonios en el tiempo es cuestión de ideales, no deben estar atacando al Vaticano por ello. Y los puritanos ¿se unen a grupos de ayuda y subvención que existen para cuidar y albergar niños, ancianos o personas con discapacidad, entre otras? Sí no lo hacen, es que tienen adoración por obligar a otros a hacer en grande lo que ustedes no validan en chico.

Y no es dar de comer nada más, sino enseñar a pescar, a sentirse útil a las personas. Y si usted es ateo o no cree en los curas y la Iglesia como representación de Dios en la Tierra eso se le respeta porque usted lo asimila y cree así y no estamos para criticarle su postura, pero sí hay que plantarle las realidades del por qué en el Vaticano se conservan tesoros y no se venden para minimizar el hambre y el por qué los cristianos no obligamos a la iglesia a que lo haga (la comprensión):

África no es católica en su totalidad, algo que no detiene a los cristianos para ayudar. Pero tienen tabú sobre ciertos animales (eso sí es falsa adoración) y no los consumen, aparte de gran cantidad de ritos e inmensa cantidad poblacional que dificulta su alimentación. Así mismo la no catolicidad en Asia (excepto en Filipinas) hace muy cuesta arriba que el dinero de una supuesta venta pueda ayudarles o haga efecto alguno en su mejoría alimenticia/económica.

En América existen casos similares, ante la libertad de culto en varios países, donde ya la mayoría se guían por predicadores que utilizan el dinero vendiendo la idea de una salvación que les va a llegar sin enseñarles a que les nazca para dar cabida al Cristo resucitado que en cada corazón habita. Ese dinero lo toman de sus fieles en colectas impuestas para crear templos de viejos cines.

El Templo de Dios se cimenta en el corazón. Todas las iglesias son centros de cobijo para la fe, para las ideas, para el encuentro, pero el real altar está en nuestros corazones. Y de cada corazón nace un testimonio que se transforma en arte, sea escultura, pintura, literario, musical y en esos lugares tienen el depósito ideal para ser observados y comprender el por qué existen, no son lo que se venera, es lo que invoca y evoca sobre la fe que millones de personas en la historia han tenido, la fe en Dios y su confianza en los seres humanos, misma que nos ha permitido existir.

Vender los testimonios será sólo traspaso a otras personas que no le darán la misma oportunidad del mundo de verles, admirarles, inspirarse y ser testigos in situ de lo que ha significado el cristianismo en la historia de la humanidad.

¿Remataría usted sus joyas y demás posesiones para darle a de comer a los pobres? ¿No preferirá enseñarles a ser útiles y valerse por sí mismos, con oportunidades? De seguro que sí.

Un último detalle: Lo que la iglesia recauda lo distribuye en sueldos, subvenciones, becas, ayuda humanitaria, educación, remanufacturación, didáctica, averigüe y sabrá que es verdad.

1 comentario:

Roosevelt Gordones dijo...

completamente de acuerdo contigo!

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